Los venezolanos, especialmente los más jóvenes, siguen yéndose del país. Huyen de la miseria, el desempleo y la falta de oportunidades para progresar. La mayoría lo hace en condiciones precarias, peligrosas y penosas. Se suman a caravanas que recorren centenas o miles de kilómetros a pie. Llevan en el bolsillo apenas un puñado de dólares. Lo necesario para sobrevivir o para pagarle a un ‘coyote’. Hasta finales de 2021, el destino favorito eran los países del sur del continente: Argentina, Chile y Perú. La vecina Colombia ha recibido a más de dos millones de compatriotas desde 2013.