Alcaraz exprime a Báez en un estreno de vértigo

PESTAÑA baez-alcaraz-usopen-22-23 Crónica 4 Se queda clavado Sebastián Báez. No puede moverse. Han pasado dos sets y un poco más. Dos horas y media. Pero no son dos horas y media cualesquiera, sino dos horas y media de pegada, carrera, defensa, ataque; una barbaridad de estreno para ambos, que se lleva Carlos Alcaraz porque le aguanta más el físico y porque también ha puesto más cabeza. US Open Primera Carlos Alcaraz 7 7 2 Sebastián Báez 5 5 r Esto es Nueva York y esto es Carlos Alcaraz, una dupla perfecta porque aunque sea en horario mañanero, el español garantiza espectáculo en un siempre complicado estreno de un Grand Slam. Se añade Sebastián Báez, rocoso el argentino en la propuesta para animar al personal. Dos horas y media para empezar la jornada y el torneo del cuatro del mundo. Una victoria de aguantar y aguantar, de pegar y pegar, de sumar enteros para lo que llega. Ante el miedo del primer partido, confianza y fuegos artificiales, claro. Tenía Nueva York ganas de ver al chico maravilla en acción. Aquí encandiló al personal el año pasado tras batir a Stefanos Tsitsipas en un partido de fuegos artificiales y palomitas cuando era 55 del mundo, y volvía ayer convertido en candidato y con pedigrí: cuatro títulos, 78 victorias, 27 derrotas, el tercero mejor del año tras Rafael Nadal y Tsitsipas. Y así entra en la pista, hombros arriba, hinchado el pecho de fuerza e ilusión, crecida la confianza porque la pista rápida casa de maravilla con sus diabluras. Le aguanta Báez, 37 del mundo, pegador desde el fondo, incansable por momentos, y que se une a la fiesta con un buen puñado de puntos que exigen lo máximo del español. Vuelan los reveses metido siempre el murciano dentro de la pista, corren las piernas para llegar a lo que construye con la derecha el argentino, y hay bastante más en todo lo que presenta el español, paso rápido y con ritmo. Arriesga hacia la red el 4 del mundo para mostrar entereza y poderío. Por dos veces tiene un 0-30 para atrapar el primer capítulo al resto. Esos juegos en los que ya el español ejerce superioridad: justo antes del tie break, aprieta el puño, celebra el palco y la grada. Se anima el español, empieza a divertirse porque el argentino ya va con todo lo que tiene y algo más que se inventa y el español le responde con más trucos. El tercer juego del segundo set es el resumen del partido de palomitas que se espera siempre de Alcaraz, aunque se celebre en horario mañanero, pero igual de disfrutado por una grada que se decanta por él por todo lo que ya ha ofrecido y por todo lo que se espera de él. Era candidato antes de empezar el torneo, aunque rebajara las expectativas porque empezó a colarse el vértigo en las alturas. Pero construye un primer partido de derechas y red, de empeño y paciencia, lo que a veces se le escapa. No ahora, no aquí, en este primer partido en el que se exprime y exprime al rival. A vueltas con la paciencia, trabaja desde el fondo y gana en la red, puntos de todos los colores, encantada la grada porque hay batalla. Es Alcaraz el que ejerce de maestro de ceremonias, pero responde a todas el argentino. Pero se ve la progresión en los momentos importantes. El murciano ya no es aquel del año pasado. Es uno que sabe cuándo atacar, cuándo forzar un poco más, cuándo continuar en esa línea. Aunque le cueste hasta tres opciones de rotura ese duodécimo juego de la segunda manga. Ahí, donde vuelve a debatirse quién es bueno, Báez, y quién es un poco mejor, Alcaraz. Encuentra el español la derecha perfecta para un passing ganador. El que da el segundo set. El que acaba con la batalla porque a Báez ya no le quedan fuerzas. En el tercer parcial, los calambres, las agonías y el argentino se queda clavado. Apura los pasos hacia el banco, pero no puede continuar. Fin de fiesta aguada, pero victoria al fin y al cabo para Alcaraz, que ya no es aquel y empieza a pensar que la presión también puede jugar a favor. Partido de paciencia y aguante para empezar, sin dejar de ser Carlitos.

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Author: Pablo Perez