En líneas generales debo señalar que soy católico, nacido y residente por un par de días en La Candelaria, formado en La Pastora, consolidado en La Castellana, rearmado en el Colegio San Ignacio (el de mis tiempos, el de estos años chavistas es otra cosa), irreverente, lector empecinado, buen escritor de pendejadas.