Amnesia y populismo punitivo

Según Zibechi, el uruguayo experto en análisis de los movimientos sociales de la región, América Latina vive una “tormenta sistémica”: “sociedades y comunidades en descomposición… (en donde) la “desarticulación y degradación de las relaciones sociales; la violencia estatal, paraestatal y narco; y la gran dificultad de movimientos y pueblos para construir”. Preocupante situación que se alimenta por poderosos nutrientes como la rampante corrupción a todo nivel; la crisis económica, caracterizada, sobre todo, por la falta de oportunidades de empleo para la juventud; la inseguridad, que atenta contra la pacífica convivencia de los pueblos; la extrema desigualdad económica y de oportunidades; la persecución política contra los opositores; las limitaciones a las más básicas libertades civiles; la violación a los derechos humanos fundamentales y; la apatía y conformismo de las élites políticas, económicas, académicas y sociales. De sobra se sabe que causas para el malestar hay suficientes, así como también para dejar de lado la simpatía, la tolerancia y la compasión. Lo que no se comprende a cabalidad es que este camino no lleva a ningún lado, salvo a los fanatismos ideológicos y autoritarismos despóticos que la región había dejado atrás.

El máximo desafío que tienen nuestras sociedades en este momento es reconocer que, en sí mismo, el malestar no resuelve nada. La ira, por su parte, solamente disminuye nuestra capacidad para imaginarnos mundos mejores y reconocer que existen instituciones, normas legales, costumbres y valores que deben defenderse a toda costa. El malestar transformado en ira, y retratado en el famoso ¡que se vayan todos! del pueblo argentino en 2001, no sirve de mucho, tal como lo demuestra lo que este pueblo hermano ha sufrido desde entonces o lo que hoy viven los pueblos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, por citar algunos ejemplos. Es momento para recordar de dónde venimos y lo doloroso que ha sido el camino; para luchar por la democracia y por el sistema repúblicano de pesos y contrapesos; para defender nuestras libertades frente a líderes populistas punitivos, de derechas o izquierdas, que utilizan la ley para castigar a sus opositores y la persecución política o la muerte a quienes se atreven a cuestionar su legitimidad. El olvido selectivo de las arbitrariedades, abusos y violación de los derechos humanos que esta región experimentó en un pasado no muy lejano es una opción suicida a largo plazo, aunque en el corto plazo algunos puedan derivar algún beneficio de ello.

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Author: Maria Suarez