Cambio en Colombia sin austeridad

Un sabio consejo del refranero popular recomienda entrar por la puerta pequeña para salir por la grande, pero los colombianos se disponen a celebrar con algarabía y festejos multitudinarios el cambio político olvidando que el presidente Petro ganó apenas con el 50.4 por ciento de los votos en la segunda vuelta, donde no compitió contra el ingeniero Rodolfo Hernández, sino contra él mismo. El único candidato fue Petro, donde por cada colombiano seguidor surgía un opositor. Pasó raspado el balotaje. No hubo sesgo a su favor, y por eso mismo debió de celebrar con austeridad y discreción, porque la tarea será difícil, debe de responder a las expectativas y ganarse la confianza de los opositores. 

El saliente presidente Duque, abucheado por sus adversarios en el Congreso, se ha estado mostrando más conservador que nunca en sus últimas presentaciones públicas, expresando en televisión su vocación mariana, su fe y respeto hacia la simbología religiosa, como para advertir a los ciudadanos sobre la significación del cambio. Mientras Petro inflamado proclama que su triunfo fue el de toda una nación, que es la primera vez que gana alguien como él, es decir, con sus ideas identificadas genéricamente como de izquierda en pleno siglo XXI, cuando los conceptos se han transformado, porque ya no hay guerra fría ni revoluciones en el continente, y todas las luchas sociales pasaron al campo de los jueces que aplican castigo según vaya moviéndose el péndulo del poder.

Petro dice que por “primera vez” desde su independencia Colombia tiene a un él, lo que suena idealizado y ególatra, y este domingo 7 de agosto, cuando se conmemora la independentista Batalla de Boyacá, ingresará a la Casa de Nariño prometiendo un cambio histórico que tiene alborotado al país.

Fuera del conveniente propósito austero, Petro celebrará en grande, está convocando a miles de ciudadanos a festejar en las plazas con 70 actividades culturales programadas en todo el país, con mil artistas en escena y seis grandes tarimas. El traspaso de mando conlleva un gasto millonario, con una gran fiesta en las calles para la mitad de la población, mientras la otra mitad estará en casas o en sus asuntos sintiendo miedo e incertidumbre. El lunes 8 amanecerá el mandatario del Pacto Histórico frente a la realidad, y deberá atender las exigencias de un país dividido. Una actitud prudente sería optar por la humildad, el trabajo intenso y el llamado a la unidad y el respeto, porque si deja que el revanchismo temporal crezca, podrían perder la ventaja acumulada.

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Author: Maria Suarez