El contexto nacional de una sociedad traumatizada, en desesperanza y un gobierno exultante y ebrio de poder al ciertamente lograr la captura de “casi” la totalidad de las instancias judiciales, contraloras, organismos del Estado, entidades autónomas, partidos políticos y todo aquello que emane poder y recursos, pareciera ser el momento político perfecto para el revanchismos y acallar las voces disidentes, la captura del periodista y presidente de elPeriódico José Rubén Zamora Marroquín constituye una escalada de violencia política a través de la judicialización; pero en mi opinión es al mismo tiempo el iceberg en el costado del Titanic del gobierno de Giammattei, su espada de Damocles y el punto de quiebre del régimen.
Defino punto de quiebre como el momento previo a la fractura, en el que “no hay retorno”; cambio abrupto que producirá situaciones límites y a las que no podrá hacer frente la clica en el poder. Del oscurantismo del contrato de las vacunas rusas a la persecución de operadores de justicia y ahora periodistas, el régimen toma descaradamente actitudes fascistas.
Si bien la crisis ha sido la norma de este gobierno, el sistema político se encuentra ya tan desestabilizado por la mediocridad, el abuso y el saqueo evidentes, que ya no será posible volver a equilibrarlo, han entrado en caída libre, sin paracaídas y ni siquiera se han dado cuenta, las acciones del gobierno son a estas alturas similares a las que se observaban en los excesos y bailes en plataforma política de Roxana Baldetti y el PP, como escribió el politólogo Español Juan Carlos Monedero: “Hay tal descaro y pérdida de realidad que para salir a la calle los narcotraficantes se disfrazan y comportan como narcotraficantes”.
Los mecanismos de articulación de intereses y disensos se han licuado ya hace ratos y sustituido por la represión en este gobierno, “volaron los puentes” y no les queda más que el poder transitorio del abuso; lo he visto antes, y terminarán igual que otros gobiernos que tuvieron más respaldo.
Los motivos “reales” que generan la captura del periodista Jose Rubén Zamora son a todas luces políticos y abyectos (el mismo periodista lo expresa) y pueden tener como efecto la catalización de la molestia social en un movimiento ciudadano articulado con relevancia transformadora y peso político. Creo que empieza a gestarse y será saludable al país. El hecho de que todo esto ocurra a pocos meses de la convocatoria de las elecciones es igualmente un error de cálculo que pesará en campaña en contra del oficialismo.
Lo expresado por el periodista Jose Rubén Zamora desde la carceleta no debe ser malinterpretado o trivializado como producto de cólera; por el contrario, estoy convencido de que sus palabras son producto de la claridad de una mente brillante y bien informada, que anteriormente —y no en pocas ocasiones— ha pronosticado la caída y ruina de poderosos; sus palabras textuales: “Voy a ver a Giammattei y a Miguel Martínez aquí” —en la carceleta—.
¿Qué sabe Chepe Zamora que nosotros aún no? Muy a su estilo, el propio Chepe respondería algo así como: “Cosas veredes, amigo Sancho, que harán hablar hasta a las piedras”.