En los últimos meses, las noticias relacionadas con China tienen que ver con tensión, invasión y hasta guerra. Es su peor momento en cuanto a imagen global en décadas. La estrategia de soft power, que durante años pretendió generar confianza y lograr apoyo a los objetivos chinos, podría no ser suficiente si se considera sus fuertes vínculos con Rusia y su potencial (y quizás inminente) ataque a la isla de Taiwán.