Cuando hablamos de la moral, hablamos de juzgar sobre lo que está bien y lo que está mal. Estas nociones a su vez son el resultado de variables como la cultura, el lenguaje, la religión. Sin embargo, el laboratorio Liane Young de la Universidad de Boston, explora cómo las personas interpretan las acciones morales de los demás y las regiones del cerebro que subyacen a estos juicios. Así lo reseña la American Psychological Association en un artículo del 01 de junio de 2021, que puedes consultar en este enlace: www.apa.org/monitor/2021/06/lab-science-morality . Los estudios de su Directora Liane Young, en conjunto con el equipo que la acompaña, han dado cuenta de la influencia del lenguaje en los juicios morales, un ejemplo de ello es la influencia que se genera al resaltar en la narrativa a la víctima o al victimario, no es indiferente. Así mismo, las emociones, y la intensión del sujeto influyen en el juicio moral de la acción en sí. Las implicaciones de tales descubrimientos, y su aplicabilidad en la realidad no se han hecho esperar. De tal manera, que están trabajando para utilizar los descubrimientos en promover obras de activismo social y ambiental, apoyo a sentenciados que son en realidad inocentes del delito por el cual se les sentenció, entre otras.