Davidovich: «Todavía no he regulado mi tenis, pero estoy en el camino»

Enamorado de los animales, Alejandro Davidovich (Málaga, 23 años) ayuda con su fundación a las protectoras para impulsar la adopción. Le gusta de ellos que viven el presente, como él, disfrutando y creciendo paso a paso, pero sin pausa. Alcanzó los cuartos de final de Roland Garros 2021 y fue finalista en Montecarlo este curso; 35 del mundo, sus sueños están más cerca, pero aún lejos. -¿Cómo está? -Desde que vine de Hamburgo tuve unos días de relax, intenté desconectar un poco y además tenía una minilesión en un hueso del pie. Y ya el lunes empecé a entrenar en rápida preparando el Masters 1.000 de Montreal. -Para la gente que no esté muy metida en el mundo del tenis, ¿quién es Alejandro Davidovich en sus propias palabras? -Bueno, creo que es una persona muy sociable, muy cercana. Me gusta mucho interactuar con la gente. Siempre he pensado que lo que muestras fuera de la pista también lo vas a mostrar dentro. Eso es lo que intento: ser majo, tener una sonrisa siempre. Eso, como tu tenis, te lo van a agradecer cuando estés jugando. Ah, y alguien que le encanta estar con animales. -¿Le ayudan los animales a desconectar? ¿Qué le aportan? -Me aportan mucha ternura y siempre tengo ganas de aprender cosas nuevas de ellos, del cuidado. E intentar ayudar a las protectoras ya que están saturadísimas porque hay muchos abandonos en España. Siempre intento aportar mi granito de arena. -¿A qué se dedica su proyecto ‘adoptas.org’? ( adoptas.org ) -Tenemos una fundación con mi nombre por la que la gente puede donar dinero para ayudar a las protectoras, para mejorar nuestra propia web, para mejorar y hacemos una mediación entre las protectoras y las personas para darle más visibilidad a los animales. Hemos empezado con perros y gatos que son los que más abandonos tienen, pero tenemos nuestras ideas de los animales más pequeños, irá poco a poco. Noticia Relacionada estandar No Djokovic, fuera del Masters 1.000 de Montreal S. D. La política canadiense sobre el coronavirus cierra la puerta del torneo al serbio -¿Se encuentra mejor entre animales o entre rivales del circuito? -Son muy diferentes, jaja. Animales es más de paz y tranquilidad y apreciar que ellos viven el momento y no necesitan nada más que un ser humano que esté con ellos y poder jugar. No se preocupan por nada más. Pero los rivales quieren eliminarte de ese partido para poder seguir su propio camino, así que obviamente, más complicado estar con los rivales. -Desde bien pequeño la vida es solo tenis. ¿Puede llegar a ser demasiado? -Es un trabajo más, una rutina que tiene sus sacrificios. Hay poco tiempo libre. Cuando vas subiendo en el ranking tienes más opciones de elegir los torneos y tener más semanas de descanso. Es una de las cosas que estoy haciendo. Cuando estás más abajo tienes que jugar de todo para ir subiendo. -Dio un salto en Roland Garros 2021, es ahora 35 del mundo. ¿En qué momento sintió que ya está ahí, entre los mejores? -Todo tiene un proceso. Después de Roland Garros se hizo un salto en mi carrera. Subí muchos puestos. Me costó bastante jugar porque di mucho ‘boom’ de todo y me presioné un poquito de más. Estuve un tiempo sin jugar a lo que yo quería, un poco perdido con todo. Desde París hasta final de año, creo que gané dos partidos. Este año desde Montecarlo sí que he ido haciendo mis cositas, he ganado buenos partidos. Sí que todavía no he regulado mi tenis, pero creo que estamos en el camino, más cerca cada vez porque soy más regular a nivel de todo: entrenamiento, rutinas… -¿Puede explicar qué es jugar una final de Masters 1.000, en Montecarlo? -Siempre ha sido uno de esos sueños. Veía mucho la final de Montecarlo, que es una de las que más me ha marcado; veía a Rafa, a Djokovic, en la central. Y cuando jugué allí con Djokovic fue como una final, aunque nos tocase en segunda ronda. Estaban las gradas llenas y se vio un espectáculo. Creo que llegué más preparado porque ya había jugado antes con él. Era mucha felicidad. Vino más gente de mi equipo para apoyarme. Fue superespecial. Lo viví con mucha intensidad. La final y la semana porque cada partido eran duros y veía que sumaba. Noticia Relacionada Tenis estandar No Tsitsipas acaba con el sueño de Davidovich en Montecarlo El tenis del español no fue suficiente para derrotar al griego, que repite título en la tierra monegasca tras derribar la orgullosa resistencia del malagueño -¿Qué es jugar contra Djokovic? -Era la tercera vez que jugábamos. Antes jugamos en Roma y en los Juegos. Hemos entrenado bastantes veces en Marbella. Sabes que te estás enfrentando a uno de los mejores de la historia. Te vas a poner algo nervioso, pero tengo amistad con él. Eso también me permite estar un poco más tranquilo para dar más de mí. Después de varias veces, sé cómo jugarle y por dónde flojea. -Djokovic lleva 21 Grand Slams, Nadal 22. ¿Se ve igual de tremendo desde dentro como tenista? -Desde dentro también parece irreal lo que han hecho. No me la quiero jugar, pero diría que nunca se repetirá en la historia del tenis. Siempre se habla de Big 3, que han copado el tenis en 20 años. Ahora somos una generación muy grande; nuevos tenistas que juegan muy bien y que cada uno puede ganarte un Grand Slam; esto hace más entretenido el tenis cuando se vayan ellos. Habrá más abanico de ganadores que no sean ellos tres. -¿Está cerca de todos tus sueños? -No, ni mucho menos. Todavía me quedan muchas ilusiones por cumplir que todavía no he hecho. Es un proceso y cada vez estoy más cerca y más cerca. Estoy entre cerca pero a la vez lejos de cumplir todo lo que quiero. -¿Qué queda del campeón júnior de Wimbledon que fue en 2017? -De ese jugador queda la competitividad, la agresividad. Tengo mucha imaginación. Hay cosas que me equivoco y otras acierto y eso queda todavía un poco. Pero eso fue hace 5 años y fue en la modalidad de júnior. Ahora todos tienen más experiencia y hay que estar más sólido, con mucha más paciencia y estar más centrado cada semana. -¿Se podía vivir de campeón júnior? -Obviamente no se vive de ser campeón júnior (risas), no hay dinero. Pero sí que es verdad que hay mucho prestigio y te ves más expuesto a los ojos de los patrocinadores y todo lo que rodea el tenis. Pero es un proceso muy largo, tienes que pasar por los futures, los challengers, los primeros ATP. Y es un largo camino que siempre quieres quitarse lo antes posible porque al final lo que tú quieres es competir con los más grandes que están en el circuito ATP. -¿Y ahora? -Se vive y se vive bien. El tenis profesional no es barato y requiere muchas cosas. Mantenerte a ti, a tu entrenador, el fisio, viajes, dietas… Muchos sacrificios, fe, trabajo, ilusión. Te dices ‘algún día podré llegar’. Pero todo lo que me está pasando y estoy haciendo, si llega la recompensa será grande. Aunque sí, los top, desde luego, viven aún mejor. -¿Entrena esas diabluras, esos cambios de ritmo o le sale natural? -Me sale de dentro. Desde muy pequeño. Y el tener esa imaginación. No siempre van a salir bien, hay que cuidarlas un poco más y no sacarlas tanto porque te pueden dar muchos errores. Ahora el nivel es de mucha exigencia y hay que controlarlo más. Pero estoy más serio cada vez.

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Author: Pablo Perez