Cuando en Venezuela se acrecentan las protestas del magisterio por las bajas remuneraciones y otras pobres condiciones de trabajo de los docentes, mientras que las universidades sufren importantes pérdidas de profesores e investigadores por las mismas razones y por la crítica situación de recursos a las que están sometidas nuestras instituciones de educación superior, la historia contemporánea tiene sobradas muestras de la estrecha relación entre la educación de calidad y el desarrollo de los países en entornos democráticos. Y en los tiempos recientes en los que se está configurando, como característica notable de la posmodernidad, la llamada sociedad de la información y del conocimiento, esta adquiriendo mayor relevancia la importancia de impulsar reformas integrales del sistema educativo para apalancar con éxito el desarrollo frente a los retos de las nuevas y cambiantes realidades que caracterizan el presente siglo.