El arresto de la 'Madonna turca', un aviso a navegantes críticos con el islam

Gulsen , la madurita estrella del pop turco, está considerada por muchos como la ‘ Madonna de Oriente ‘. Esta semana fue encarcelada y se encuentra a la espera de juicio por un «delito de odio». Días antes del arresto, un medio oficial turco había difundido el vídeo de una actuación musical de Gulsen el pasado mes de abril, en la que en un momento determinado la cantante se refiere bromeando a uno de los miembros de su banda musical: «Estudió en una escuela religiosa del Imán Hatip, de ahí le viene la perversión». En las madrasas de ese tipo en Turquía se forman los que en su día serán imanes o predicadores del islam . En la red del Imán Hatip, en concreto, estudió de joven el presidente Erdogan y muchos de los cuadros de su partido islamista moderado, que lleva veinte años en el poder en Turquía. El ‘caso Gulsen’ -que ha despertado una fuerte polémica en Turquía y preocupación en Europa y Estados Unidos- pretende a ojos del presidente Erdogan crear un precedente y lanzar una advertencia a los adversarios del modelo islamista que pretende erigir en el país. La legislación turca está todavía fuertemente asentada sobre el modelo laico del fundador de la república, Ataturk, al término de la Primera Guerra Mundial, y lo normal sería una rápida sentencia de absolución para la cantante, amparada en la libertad de expresión. Pero la independencia judicial se ha visto muy cercenada en el país después de dos décadas de gobierno cada vez más autocrático de Erdogan. Y este se muestra dispuesto a ser inflexible en su camino hacia un modelo político más inspirado en la sharía, la ley religiosa islámica, que prohíbe de modo terminante la blasfemia o incluso la burla de la religión musulmana, e impone penas que pueden llegar a la muerte. El reciente atentado contra el escritor británico de origen indio Salman Rushdie ha vuelto a recordarlo. Junto a la intolerancia frente a lo que considera « odio a la religión (islámica) », el modelo político que asoma en el ‘caso Gulsen’ apunta también a otra dimensión que aleja cada vez más a Turquía de Occidente: la intromisión de la religión en la legislación civil y en los proyectos políticos del Estado. En este terreno, las decisiones de Erdogan son claramente coherentes con otros modelos islamistas como el saudí o el iraní, aunque por ahora menos radicales. A diferencia del Occidente cristiano, donde el principio de ‘dar al César lo que el del César y a Dios lo que es de Dios’ aboga por una autonomía relativa de lo terrenal donde caben muchas soluciones, el mundo del islam defiende una intromisión de la religión en la política que alumbra modelos fundamentalistas. Alejarse de la UE La opción de Erdogan en sus dos décadas en el poder -y su máxima de «más islam»- apunta en esta dirección y aleja progresivamente a Turquía de su vieja aspiración de entrar en la Unión Europea. Las maniobras del presidente turco en el conflicto de Ucrania, ora en favor de Rusia, ora en apoyo de las tesis de Kiev, son meramente tácticas , en el marco de su proyecto de reconstituir el imperio otomano al menos en la capacidad de tutearse con las grandes potencias. En el caso de la cantante detenida, la queja de los medios opositores turcos ha sido unánime. Todos consideran que, en un país como Turquía, la artista se merecía la crítica e incluso una multa. Pero la cárcel ha sido una «pena excesiva». Para Erdogan es, en cambio, una medida proporcionada y un aviso a navegantes. Mientras las urnas le sigan apoyando, y Occidente siga contando con su poder mediador, nadie le parará los pies.

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Author: Pablo Perez