El colapso demográfico y lo demás que viene

Si en los años sesenta el problema percibido era la explosión demográfica que el mundo estaba viviendo con una tasa de crecimiento del tres por ciento anual, y que se preveía imparable, hoy en cambio estamos viviendo el resultado de diversas circunstancias que están provocando el colapso poblacional en numerosos países. Quizás el caso de China es el más dramático. Su población se habrá reducido de los mil trescientos millones de habitantes actuales a tan solo unos seiscientos millones para el año 2100. Las consecuencias del colapso poblacional serán terribles no solo para China sino para casi todos los países del planeta.

Pero ¿Qué significa en realidad que la población se reduzca en vez de crecer? Este fenómeno global es históricamente novedoso. Hasta el siglo XV, la población mundial creció muy lentamente. En un periodo de mil quinientos años la población pasó de unos doscientos millones al inicio de la era cristiana hasta llegar a unos quinientos millones. Trescientos años después, en 1800 alcanzamos los mil millones y doscientos veinte años después ya somos casi ocho mil millones. Nuestra huella ecológica se ha multiplicado unas trescientas veinte veces al pasar el PIB mundial de unos dos mil quinientos millardos de dólares a finales del siglo XV a los ochenta billones de dólares actualmente. Así, todas nuestras instituciones sociales, económicas y políticas se han desarrollado bajo el supuesto del crecimiento permanente como efecto de la revolución industrial a partir del siglo XVIII. Crecer, crecer ha sido la norma estos últimos cinco siglos.

Peter Zeihan en su libro publicado este año, El fin del mundo es solamente el comienzo: el fin de la globalización nos dice: “habiendo fracasado en mantener una distribución demográfica saludable de sus poblaciones, en gran parte como resultado de la industrialización, casi todos los países de la Tierra se enfrentan a un colapso demográfico inminente, ya que no hay suficientes jóvenes para apoyar a los viejos, y ya hemos pasado el punto en el que se puede hacer algo al respecto. Asimismo, veremos que Estados Unidos, uno de los poquísimos países con una pirámide poblacional sana, dejará de ser el protector de las vías marítimas del mundo, lo que frenará drásticamente el comercio mundial. Esto dejará a la mayoría de los países con graves dificultades para obtener los recursos necesarios y mantener la producción que necesitan para sostener su estilo de vida con el resultado de que la calidad de vida a la que se acostumbraron bajo la globalización, en este siglo se reducirá drásticamente”.

El colapso poblacional no será solo el producto de los incentivos que la urbanización produce en los individuos, sino también de las consecuencias del colapso de los principales sistemas de intercambio global y el retorno mundial a las condiciones semi autárquicas de países y territorios que ya no son capaces de sostener por sí mismos a cientos de millones de individuos humanos. Estas nuevas y difíciles circunstancias ambientales afectarán indudablemente a las estructuras sociales y políticas que son las que mantienen el orden, la certeza y la predictibilidad necesarias para la cooperación pacífica. Zeihan cree que la pandemia actual solo aceleró el proceso del fin de la globalización y el comienzo del nuevo y bizarro mundo económico, político y social, pero son las condiciones demográficas de la mayoría de los países las que nos están llevando al colapso de todo lo que hasta ahora conocimos. La lección es que hay que pensar y prepararse para lo que nos depara un futuro que ya nos alcanzó.

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Author: Maria Suarez