Seguridad, territorio, población es el libro en el cual Foucault explica inicialmente lo referente al biopoder como “el conjunto de mecanismos por medio de los cuales aquello que en la especie humana constituye sus rasgos biológicos fundamentales podrá ser parte de una política”.
El autor plantea que “la sociedad de la seguridad” es regida por la tecnología de la seguridad, representada por técnicas disciplinarias y técnicas jurídico legales y cómo estas generan los dispositivos de seguridad cuyas contradicciones ocurren al tratar de asumir que “la soberanía se ejerce en los límites de un territorio, la disciplina se ejerce sobre el cuerpo de los individuos y la seguridad, para terminar, se ejerce sobre el conjunto de una población”, a esta interpretación general se opone la multiplicidad que cada una ellas posee.
En el resumen final del curso del libro citado expresó: “De tal modo, el triángulo problemático, seguridad, territorio, población, que sirvió de marco inicial, es sustituido por la serie sistemática seguridad-población-gobierno”. Como se ve aprovecha para introducir el término “gubernamentalidad”, con lo cual deja en manos de los gobiernos la seguridad.
Algunos analistas estudiantes de la trilogía anterior agregan el análisis del contexto, que además de describir las amenazas, vulnerabilidades y los espacios en que se manifiestan, identifica causas y actores. Otros hacen estudios similares valiéndose de la caracterización de la seguridad, que enuncia las amenazas en el espacio del territorio y la población asentada en el mismo.
Personalmente considero que las variables de mayor incidencia en la elaboración de políticas de seguridad son la cantidad, densidad y sentido comunitario de la población, así como las dimensiones y la topografía del territorio. Esto sobre la base del permanente aumento poblacional, demanda de servicios y espacios de asentamiento para su desarrollo. Necesidades que también impactan en el cambio climático; desde luego que este incremento no se remedia con políticas de control de la natalidad, aunque algunos expertos esperan que la libertad de abortar, tan en boga por estos días, y la unión entre parejas del mismo sexo contribuirá a limitar el aumento de la población. Lo que sí se puede intentar es promover la paternidad y maternidad responsable, es decir procrear hijos de acuerdo con los recursos para su sostenimiento y educación con calidad.