De pronto, en muy pocas horas, el tono optimista de los ministros y portavoces gubernamentales se volvió prudente. La algarabía con la que se promocionaba cada nueva medida o logro oficial bajó varios grados. Calviño y Escrivá, que son los que están más a caballo de la coyuntura económica y a los que se presta más atención cuando hablan públicamente (y, por lo tanto, son percibidos como los más creíbles), abrieron espacio en sus discursos al término incertidumbre. No sólo los temores crecientes de que la recesión termine abatiéndose sobre España, que se dispararon con los malos datos de empleo de julio, un mes que habitualmente es propicio para el empleo y la afiliación, están detrás de este cambio deliberado de estrategia comunicacional. Tanto en Ferraz como en La Moncloa llevaban ya un tiempo recibiendo críticas desde las comunidades autónomas que gobierna el PSOE y desde otros niveles del partido sobre el excesivo triunfalismo del Ejecutivo en asuntos económicos. Una autocomplacencia que se exhibía durante diez días y que se venía abajo estrepitosamente cada vez que se anunciaba la cifra del IPC. Un economista que ocupa un cargo importante en un gobierno autonómico que encabeza el PSOE lo describe gráficamente: «No le ha ido nada bien al Gobierno mantenerse en esa posición de decir qué bien lo estoy haciendo y que buenas son las medidas que he adoptado, mientras la gente ve que los precios siguen subiendo cada mes y eso destruye todo el argumentario. Esto le ha hecho una daño enorme al Ejecutivo estos meses, pero ya se han dado cuenta y ahora han adoptado una posición más responsable, que es anunciar que las cosas se pueden poner muy feas y que si al final las medidas que se toman consiguen evitar que la situación empeore, pues mejor». Es la versión castiza de la famosa frase ‘clintoniana’ «es la economía, estúpido», pero que esta vez obliga a reconocer que no se puede ir por la vida diciéndole a los demás: «Hola, soy el gobierno, ¿a qué quieres que te gane?» [email protected] Noticia Relacionada Ajuste de cuentas opinion Si La clase del 81 John Müller Los datos de EE.UU. muestran que la experiencia directiva empieza a vivir en cuerpos mucho mejor conservados