Allá al fondo se escucha el tintineo de los cencerros, se intuye entre la niebla a las vacas pasiegas sueltas en la pradera, a su albedrío. Un deporte se adentra en su territorio por carreteras inescrutables, alguna casa de labranza y pocos paisanos pendientes de una carrera. Un deporte se adentra en su territorio, las verdes montañas que producen leche, y la Vuelta que busca esos parajes alucinantes por España recoge la siembra. Una etapa espectacular, bárbara en su proceso, con el condimento del terreno para plantear batalla. Y ahí surgen las noticias. Se queda Primoz Roglic, el embajador de la Vuelta, tres trofeos ya. No puede seguir a un francotirador como Remco Evenepoel, prodigio belga de la nueva generación que nunca espera al final para actuar. Es el nuevo líder con ventaja sobre un fabuloso Enric Mas, que aguanta la rueda potente del número uno en el Pico Jano. Se queda Roglic a un minuto y emerge el otro gran nombre, el horizonte del ciclismo español. También ataca Juan Ayuso, 19 años, otro UAE en alza, ambicioso y sin complejos. Dos españoles entre los seis primeros de la general después de la victoria del australiano Jay Vine.