Creo que siempre es importante definir los conceptos y las palabras que usamos para evitar confusiones e interpretaciones equivocadas de nuestro pensamiento. Así pues, quiero definir los conceptos y las palabras de la pregunta que planteo en este artículo. ¿Existen tendencias en la ética? Primero, quisiera definir la “ética” como una disciplina; es decir, una actividad científica o filosófica, en la que se plantea estudiar “lo bueno y lo malo” con un enfoque racional. Defino como “tendencia” una propensión cualquiera orientada en cierta dirección.
En la historia del llamado Occidente encontramos “éticas”, como la derivada del pensamiento de Aristóteles, que define lo bueno y lo malo como aquello que promueve o impide una “buena vida” —la eudemonía—, mediante la práctica de virtudes o hábitos de conducta, como la prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia. Asimismo, en el mundo clásico, el mundo grecorromano, los hedonistas, los epicureistas y los estoicos, respectivamente seguidores de Aristipo de Cirene, Epicuro y de Zenón de Citio, promovían el dominio de los hombres sobre las pasiones o emociones, para lograr los estados de ataraxia y apatía que eran la condición necesaria de la buena vida.
Con la llegada del cristianismo a Occidente, en los primeros siglos de nuestra era, las morales o costumbres clásicas, especialmente la estoica, se adaptan política y filosóficamente con una moral como la cristiana, derivada de la tradición autoritaria del judaísmo, en la que los mandamientos de Dios son la base de toda posible ética y moralidad. En este proceso de adaptación mutua, tanto la doctrina estoica como la cristiana sufrirán cambios. La doctrina moral cristiana se universaliza para acoplarse al imperio universal, que era Roma, y el estoicismo debe limitar sus fundamentos racionales para adoptar, “queriendo y sin ganas”, la autoridad suprema de los mandamientos divinos, dados en el monte Sinaí e interpretados y renovados por Jesús y sus seguidores.
Durante los mil años de la llamada Edad Media, muy diversos pensadores cristianos elaboraron y afinaron los principios éticos (racionales) y morales (costumbres tradicionales) de una sociedad cristiana como la europea, agraria y altamente descentralizada, donde la única autoridad universalmente reconocida era la Iglesia católica. El más grande pensador medieval fue sin duda el dominico Tomás de Aquino, que realizó la gran síntesis cristiana clásica en sus sumas Teológica y Contra gentiles. El escolasticismo originado en las universidades medievales dio lugar a movimientos intelectuales que, en los siglos XVII y XVIII, abrieron la época moderna de las ciencias naturales y la ilustración filosófica. David Hume, Adam Smith y Jeremy Bentham son algunos de los pensadores de nuestra época que han escrito sobre la moral, la ética y sus fundamentos, los sentimientos y las tradiciones, y a su vez provocaron la reacción de pensadores racionalistas como el filósofo de Königsberg, Emanuel Kant.
El siglo XX y el actual son periodos en los que la aceleración de los cambios tecnológicos está provocando la consecuente aceleración de cambios en las costumbres y tradiciones (la moral) de los diferentes grupos en los que se ha fragmentado la sociedad humana, y en la forma de entender, mediante la razón (la ética) los principios y fundamentos de lo que se define como “lo bueno y lo malo”. Por consiguiente, podemos responder sin duda a la pregunta inicial, afirmando que sí existen tendencias en la ética, tendencias que debemos analizar y criticar cuidadosamente.