La reciente visita de Nancy Pelosi, líder de la Cámara Baja del Congreso de EE. UU., a Taiwán generó una reacción inmediata de China a través de ejercicios militares que llegaron hasta el mar territorial de Taiwán para insistir en su mensaje que Taiwán pertenece a China y EE. UU. no debería de participar en este conflicto. Sin embargo, el presidente Biden, en su visita a Japón en mayo de este año, hizo un paralelismo entre el ataque de Rusia a Ucrania y la posible invasión de China a Taiwán e indicó que EE. UU. estaría dispuesto a defender militarmente a Taiwán. A los pocos minutos, el Departamento de Estado Americano suavizó sus comentarios enfatizando la política ambigua hacia Taiwán según la cual no está comprometido a defender a Taiwán, pero tampoco lo niega.