La inflación es una mancha de aceite que se ha extendido por toda la economía española y que impacta directamente en la cesta de la compra , en productos como el aceite de oliva, los huevos, la mantequilla, las frutas frescas y el pan. Solo la carne de pollo, una de las más consumidas (12,06 kg por persona en 2021, según el ‘Informe del Consumo Alimentario en España 2021’ del Ministerio de Agricultura) y de la que España es el segundo productor de la UE (2.500 millones de euros), acumulaba en los seis primeros meses del año un encarecimiento del 10,5% y de un 14,1% en los 12 meses anteriores, según las cifras de junio del INE . Sin embargo, desde el lado de la producción, que está formado por unas 5.000 granjas en España, avisan de que su rentabilidad está seriamente amenazada por unos sobrecostes disparados (especialmente la electricidad, el gas y la alimentación), así como por lo que consideran como un mal funcionamiento de la Ley de la Cadena Alimentaria . «Estamos produciendo con los mismos precios que antes de la crisis cuando los costes se han triplicado. El precio del pollo pasa de 2,30/2,35 euros/kg para el consumidor a 3,25/3,27 euros. Una subida aproximada de entre el 35 y 40% que se reparten las integradoras, las empresas que nos compran los pollos», asegura el responsable de ganadería de Unión de Pequeños Agricultores (UPA), Ramón Santalla. Apunta además que los granjeros apenas perciben entre 15 y 17 céntimos por kilo de pollo criado y calcula que las pérdidas ya rozan los 45 millones de euros. Esta organización agraria ya habla sin tapujos de movilizarse en septiembre para exigir que se cumpla la Ley de la Cadena Alimentaria y los granjeros puedan repercutir el incremento de costes sobre las remuneraciones que perciben. Miedo al precio del gas «En septiembre tenemos miedo al precio del gas. ¡Ya lo tenemos encima como quien dice!», avisa el responsable del sector avícola de COAG, Eloy Ureña. El gas propano se usa para mantener a los pollos a la temperatura adecuada a su desarrollo, cuando llega el frío. Junto a la electricidad está engordando de forma amenazadora los sobrecostes de este tipo de explotaciones y amenazando su viabilidad. Ureña cree que el principal problema son los sobrecostes y critica la insuficiencia de las medidas adoptadas. Por ejemplo, en su caso, con una granja de 18.000 pollos y un salario de 800 euros al mes, en 2021 registró 4.600 euros de pérdidas. «Muchas granjas se han ido a la ruina, sobre todo, las que nuevas que no pudieron asumirlo y que tenían una hipoteca sobre esa granja», dice. De momento, el Ministerio de Agricultura ha aprobado 10 millones en ayudas al sector de la carne de ave, a abonar antes del 30 de septiembre, y ha abierto a esta actividad otras medidas como la Línea ICO-SAECA de créditos subvencionados y la reducción del 20% en el módulo general del IRPF . El representante de COAG también advierte de que muchos granjeros, lo tienen muy complicado para mantener en nómina a los operarios de sus explotaciones. Noticia Relacionada estandar No Los familias españoles activan el ‘modo crisis’: reducen el gasto y tiran de sus ahorros Bruno Pérez Las familias asumen que sus ingresos van a subir menos que sus gastos durante los próximos meses por la inflación pero blindan su presupuesto para las vacaciones En cualquier caso, Ureña coincide en que la carne de pollo sí se vende más cara y que no se está repercutiendo en el productor, aunque matiza «que en algunas integradoras, que están teniendo más beneficios, sí se esta aumentado en dos o tres céntimos por pollo que sale» y abre la puerta a negociaciones entre granjeros y la Asociación Interprofesional de Carne Avícola (Avianza) . Desde esta patronal en julio pedían que se cumpliera la ley de la Cadena Alimentaria en todos los eslabones (producción, industria y distribución) y avisaban de «los incrementos de costes tan brutales» que siguen padeciendo las 65 empresas que representan.