El Gobierno de turno, en contubernio con élites que concentran capital, militares corruptos, mafias, sicarios mediáticos y politicastros corruptos en diferentes instancias del Estado (es decir, quienes constituyen a “la nueva derecha”) consolida lo que hoy se ve como una dictadura de facto. Dictadura que por un lado limita la libertad individual y, en consecuencia, cultiva condiciones para la insurgencia, el caos y la insurrección de la ciudadanía desesperada. Un peligro para el Estado de derecho y la paz.
Esa nueva derecha ignora, o no le importan, las consecuencias de su caprichoso accionar.
Organizaciones empresariales observan pasivamente los evidentes ataques a la libertad de expresión y a la propiedad privada en un claro atentado a la Democracia y el fundamento de la República. ¿Cómo quieren esos grupos que haya inversión, prosperidad y desarrollo en Guatemala? ¿Cómo quieren que la economía crezca y seamos un país de primer mundo? Con las acciones institucionales, pero a todas luces inmorales e ilegales (como el embargo a las cuentas de elPeriódico) que erosionan la Democracia, los ojos del primer mundo nos ven hoy como un país frágil, vulnerable, corrupto y donde la libertad está amenazada, la Democracia es débil y la certeza jurídica es superficial (Freedomhouse, H.R. Watch, US DOS, BTI, FMI, Heritage).
La persecución sistemática del régimen contra sus enemigos ha sido la norma. Empezaron con Iván Velásquez y la CICIG. Continuaron con la exfiscal T. Aldana, el fiscal Sandoval, jueces y fiscales probos, como lo/as 24 que se encuentran hoy en el exilio y que por lograr que la justicia tocara a otrora intocables, fueron difamados, perseguidos, amenazados y en consecuencia autoexiliados. Continuaron amedrentando a embajadores (A. Kompass, T. Robinson) y al PDH, J. Rodas, y capturaron con fraudes a la Usac. Colocaron personas afines a su causa en posiciones estratégicas para sesgar la justicia y hacerla selectiva hacia su agenda y sus intereses. Ahora persiguen a periodistas y medios de comunicación críticos e independientes al régimen que han destapado sus prácticas corruptas. Seguirán con políticos de oposición, con columnistas de opinión y finalmente con cualquier ciudadano/a como usted o yo, que al no ser complaciente con el régimen se convierte en su enemigo. Lo que sucede es serio y tarde o temprano terminará afectando a la ciudadanía de a pie, honesta y trabajadora.
Pronto llegará el día en que la ciudadanía no encuentre espacios para expresarse, para emprender libremente sin coerción de mafias de cuello blanco u obstáculos de quienes heredan privilegios. Menos espacios para desarrollar su proyecto de vida según sus propias convicciones y que no comulguen con la hegemónica dictadura de facto. Es allí cuando la desesperación buscará escapes. Uno de ellos es la migración, otro, la resignada colusión complaciente (aunque inconforme) con el régimen y la otra, la organización social y el estallido violento. El día que la ciudadanía se canse y no vea más salidas que armarse y botar al régimen, ese día no habrá suficientes muros que resguarden las casas en zonas residenciales, ni garitas que protejan a la colonia, ni institucionalidad que garantice estabilidad a las empresas, ni crecimiento económico, inversión, prosperidad ni paz. Y eso es serio.
El bloqueo al desarrollo humano, económico y democrático que el régimen de esa nueva derecha practica en contra de la ciudadanía es condenable bajo todo punto de vista. De hecho, su actuar es un boicot* hacia la libertad ciudadana y el desarrollo civilizado. La nueva derecha en Guatemala tiene al país en el borde de un estallido social, lo aísla del resto del mundo y de los procesos de desarrollo global. Es quien ha capturado a las instituciones a través de sus redes de poder. Dinero, impunidad, amenazas y violencia son sus métodos de coerción.
Desde esta tribuna condeno las acciones del régimen dictatorial de facto que prevalece en Guatemala, me solidarizo con J. R. Zamora y su familia, así como con el personal de elPeriódico y me uno a la abrumadora exigencia de su liberación y hago una advertencia a las élites económicas que, implícita o explícitamente, coluden con esa nueva derecha. Los cuervos que ustedes han criado pronto les sacarán los ojos. Esa no es la derecha que merece Guatemala.
La violencia que se gesta no debe ser la salida, pero tal parece que hacia allí vamos. Pero eso no parece importarle al régimen de terror y persecución que a todas luces y con toda libertad, regenta impunemente al país. Estamos ya tarde, pero aún se puede estar peor. La nueva derecha está advertida de que cuando la libertad se desvanece, la insurrección emerge. Y eso es serio.
*Acción que se dirige contra una persona o entidad para obstaculizar el desarrollo o funcionamiento de una determinada actividad social (RAE)