La prisión

La celda. Sobre todo, aquella, devenida de las aberraciones del régimen, sintetiza la mente retorcida del sátrapa, es la objetivación de su garra pervertida. Una extensión de su enfermizo cuerpo. Complacencia para su afiebrada mente. Paroxismo de sudoroso delirio. Bálsamo a sus torbellinos. Dique, momentáneo, a la premonición de su futuro. Su nahual es el verdugo. Cada día odia el canto de las aves. No lo puede encerrar.  Ordena, eso sí, aprisionar al individuo… para estrangular la sociedad. Solo admite adulación y aberrada caricia. La ergástula es su vindicta. Encerrar ideas, su idolatría. Palabrerío vano el mío. El individuo en manos del Estado, de un sargento asimilado y una señora de tafetanes, allá por la línea. No subyugan el intelecto. Ni se compra ni se vende. Intolerable aquello para los mercaderes. Impíos y fariseos.

En este país aherrojar la libertad. Encerrar conciencias. Adormecer al incauto. Es la “nueva” forma de hacer política. La ciudadanía debe estar agradecida –pensaran en la mesa del poder– Los chafas en sus “buenos tiempos” ya se los hubieran quebrado o desaparecido, aquellos si eran bravos. Secuestro, tortura, desaparición y asesinato. Ahora el régimen es demócrata. Acude a la “justicia” tiene su propio ejército de operadores judiciales: obedientes y no deliberantes. La maniobra es descarada. Vitorean la ergástula como vindicta pública. Son políticos de patio trasero, lejanos del estadista. Pregonan: “triple mano dura”. A este paso pronto habrá muerte semanal. Ya Pilatos, sentó cátedra de cómo tramitar el clamor popular y salir impune. No nos Callarán. Tercos los poetas de la democracia. En los calvarios de este pueblo, ahora hacen fila los escritores: hombres y mujeres. La celda y los resquicios de la mente. Quién lo diría. Un periodista, concentrado en su propia fortaleza, en su verdad, asentado en su historia… la historia de este pueblo. En realidad, es la historia de la humanidad, esa evolución resumida en un conjunto de libertades y rutas de bienestar. Es lo que llamamos democracia. Aquel sueño que parece alejarse de día en día, de estos campos. Nosotros acá perdemos libertades. Retrocedemos. Los legisladores pretenden declarar impune al Ejército y la política. ¿Cuál es la novedad? Siempre lo han sido.  Los intelectuales, los han enfrentado con ideas. Sabemos el resultado.

Una corriente que baja del Jumay. Es aire fresco. Un tigre que ruge por libertades, sus fauces esparcen letras, integridades, amores de humanidad. Historia. La celda, por ágora. Crisol de humanidad. Solo con su pensamiento, con su recuento. Pregonero de talla mundial. Universo que reclama su libertad. Zamora Marroquín. Un hombre frente a la historia.      

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Author: Maria Suarez