Las mañas dictatoriales de los bisnietos de Ubico (I parte)

Es bien sabido que el dictador Ubico Castañeda para enfrentar la Gran Depresión capitalista de 1929-1939 en el mundo redujo los sueldos y salarios de los trabajadores del Estado guatemalteco. Se limitó a honrar la deuda pública externa e interna y mantuvo los gastos inherentes a los secretarios de Estado y la Presidencia de la República. La Asamblea Legislativa servilmente lo agasajo desde 1933 con una pensión mensual y vitalicia equivalente a un sueldo de la presidencia por mes. También aceptó el regalo de doscientos mil quetzales que le hiciera el Congreso de la República en abril de 1940. Piero Gleijeses (2005), en su libro La esperanza rota, escribe: “Para 1934, Ubico había equilibrado el presupuesto nacional, reduciendo drásticamente los gastos del gobierno. También había reducido la corrupción, muy extendida en la década de los 20. Para muchos miembros de la clase media guatemalteca, esta austeridad del régimen significó ser despedidos de la burocracia. Para otros, el gobierno de Ubico significó una abrupta reducción de sus salarios. A los obreros les fue peor…”. La embajada estadounidense en Guatemala señalaba: “El indio, analfabeto, descalzo, enfermo, es el trabajador guatemalteco”. Este mismo politólogo italiano escribió, también, que Ubico había presionado a las empresas de capital estadounidense que operaban en Guatemala a que redujeran los sueldos y salarios de los trabajadores que laboraban con ellos, para no mal acostumbrarlos. De acuerdo con Gleijeses (2005), “un informe de inteligencia estadounidense, fechado en 1944, señalaba que después de ascender a la Presidencia, Ubico se convirtió en el mayor terrateniente privado de Guatemala, a pesar de su muy publicitada campaña de honestidad en el gobierno. Compró muchas propiedades a un precio fijado por él mismo. También se aseguró de que su salario y sus sinecuras (beneficios) fueran aumentadas generosamente, mientras les rebajaba los salarios a los burócratas”. En lugar de una gran depresión capitalista, tenemos hoy una recesión económica planetaria, miles de trabajos se han perdido y varios millones de vida también, por causa de la pandemia. En Guatemala, el presidente Giammattei es uno de los presidentes latinoamericanos mejor pagados mensualmente, su gabinete económico ha sido incapaz de enfrentar con éxito a la pandemia e igualmente de incompetente ha sido el gabinete social y especialmente el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. De corrupción y de impunidad, ni hablar. Solo hay que recordar el negocio de las vacunas Sputnik y ahora más recientemente el pretendido negocio con los rusos de una porción de tierra del puerto de Santo Tomás de Castilla. Cualquier parecido ubiquista con la situación del país hoy es causa de mentes perversas y enfermas. 

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez