
El experimento se llevó a cabo hace unos años en una universidad alemana. Se trataba de administrar un país simulado en un programa de computador. Un país ficticio sumido en la pobreza, con población creciente, economía deficitaria, geografía difícil, falta de infraestructura y que, además, sufría ocasionalmente de algunas calamidades azarosas: sequias, lluvias y pestes.