—Usted buscaba una casa. —Y encontré el casino jerezano, que me pareció grande para una casa pero podía ser un hotel. Había cobrado unas participaciones de una empresa familiar y me puse a ello. Yo necesito tener una actividad empresarial. —5 estrellas, gran lujo —Todo el mundo me decía que Jerez era una plaza muy difícil y más para un 5 estrellas, y me recomendaban que lo hiciera de 3 o 4. —Era el año 2015. —Me decían que en España no había turismo de gran lujo y yo pensaba que era porque no teníamos la oferta adecuada y construí la Casa Palacio María Luisa. Nos ha ido muy bien. —Jerez. —Está cerca del Puerto de Santa María, tiene cerca campos de golf. Pero sobre todo es precioso. Es urbano. Basta con visitar sus iglesias. Si visitas iglesias en Jerez, las de Sevilla te parecen capillas. En los siglos XVIII y XIX la riqueza de jerez era impresionante. Mientras el resto de España se comía los mocos, los jerezanos mandaban a sus hijos a estudiar a Londres. Era un centro de poder, de religión. Se hizo el primer tren, tuvo las primeras tuberías. Ahora ha ido un poco a menos, pero aquel esplendor aún se nota en las estructuras. —¿Qué es un 5 estrellas Gran Lujo? —Ahora ha cambiado el sistema de medición y es por puntos. Dependiendo de los servicios que das, sumas más puntos. Eso está bien pero también es verdad que favorece a las grandes empresas, que son las que pueden hacer piscinas, spas y todas estas infraestructuras más costosas. —Cómo lo consiguió. —Vacié el edificio por dentro y le metí tecnología del siglo XXI. Todo para que no haya humedades, y haya silencio y una temperatura adecuada. —Recuperar en origen. —Recuperé todo el patrimonio del edificio pero no dejándolo como estaba para que se viera viejo sino devolviéndole su esplendor. Por eso se dice «en origen». Cuando restauraron la Capilla Sixtina parecía como si Miguel Ángel hubiera acabado de pintarla hacía media hora. Pues eso. —El servicio. —El servicio impecable crear el bienestar de lo que no ves. —Europa, América. —Hay muy pocos 5 estrellas Gran Lujo de verdad. Hay más en Asia. —¿Por qué? —Porque hace falta mucha vocación de servicio para servir bien. —No hay vocación de servir. —No hay vocación de trabajar. Todo el mundo quiere un puesto de trabajo, pero nadie quiere trabajar. Yo estoy a favor de los derechos de los trabajadores, y a favor de tratarles de la mejor manera posible y de pagarles todo lo bien que se pueda, pero ellos también tienen que ser conscientes de que tienen unos deberes con la empresa. —8 horas. —Sólo esto cuesta mucho de inculcar. Yo les pago por 8 horas de trabajo, no para que tomen su cafelito, se metan un rato en internet o hablen por teléfono. La empresa te debe unas buenas condiciones pero tú le debes a la empresa un buen trabajo. —Su equipo. —El éxito de mis hoteles radica en el gran equipo de excelentes profesionales. Ha sido difícil y he hecho un montón de cambios. Pero no hay que ser perezoso en esto. Hay que buscar a los mejores. Y si te equivocas, cambias, hasta que das con los buenos. —Mi suegro dice que no educó a sus hijos para ir al camping sino a hoteles de 5 estrellas, porque esperaba que la vida les fuera bien. —El que sabe comportarse en un hotel de 5 estrellas sabe comportarse en un camping y no al revés. Hay que educar en el nivel alto porque siempre se sabrán comportar. Hay que llevar a los niños a los buenos restaurantes para que aprendan a comer y aprendan a estar. Hoy no se educa bien en España. Esta idea de que los niños pueden hacer lo que les venga en gana es nefasta. —El gitano de Jerez. —Estoy harta de lo de los ricos en España. Un 5 estrellas es para todo el mundo. No para todos los días, pero sí para todo el mundo. Yo cuando trabajo voy a un AC o a un NH pero si vamos con mi marido a darnos un homenaje a Santander, o a San Sebastián, y me mete en un NH, lo mato. Hace un tiempo el gitano de Jerez vino al hotel y dijo que quería que su hija pasara la noche de bodas en el hotel más bonito de la ciudad. Había ahorrado y se lo pudo regalar.