A pesar de la controversia, innecesaria, que ha causado, personalmente celebro la visita de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, que es la Cámara Baja del Organismo Legislativo de los EE. UU. En estos tiempos donde todo el mundo se ofende por todo, la visita “desafiante”, según los medios de comunicación liberales (y los conservadores solo por llevarle la contraria), es bienvenida precisamente para contrarrestar las posturas represivas y agresivas de China. La reacción de Beijing ante la visita de Pelosi es la clásica reacción de una dictadura represiva de ideología comunista: miedo y cobardía. Cualquier otro gobierno sería cauto, frío y calculador, pero eso no va con los nenecos del partido comunista chino. “¡Cómo se atreve esa vieja!”, piensan mientras se jalan las canas.
Le decía a un amigo hace unos días que el poder no solo se adquiere, también se otorga. Y así es como ha crecido China desde hace más de 30 años, con poder económico, pero desde la llegada de Xi Jinping al poder hace 9 años, China finalmente sacó las garras bajo la tibieza de EE. UU., Australia, la Unión Europea y solo Japón bajo Sinzo Abe (QEPD) le hizo un frente, así como brevemente lo hizo pero solo en discursos Donald Trump. China se convirtió en aquel personaje de Don Fanucci de la segunda parte de El Padrino: se pasea con su traje blanco celestial hipócritamente para extorsionar a los más débiles y necesitados hasta que un joven Vito Corleone le pone un alto. Y me alegro que Pelosi, si bien no llega a ponerles un alto, llega a recordarles que son dictadura represiva pero cobarde.
Pero el viaje de Nancy Pelosi va más allá de eso, la presidenta de la Cámara Baja a sus 82 años manda claramente el mensaje de quién manda en el partido y a quién le deben seguir temiendo los republicanos. El hecho que Donald Trump le haya dedicado tantos mensajes a Crazy Nancy en su red social Truth es también una muestra de miedo como la de China. Con su viaje Nancy desvía la atención del desastre del gobierno de Biden/Harris, que ella avaló, de la crisis económica que atraviesan los EE. UU. y de una política exterior deficiente, y así mata dos pájaros de un tiro: yo sigo mandando y le gana tiempo a un gobierno mediocre para lavarse la cara.
Más del 60 por ciento de demócratas afiliados no quieren que Biden busque la reelección, y entre los menos de 30 años afiliados ese número sube a más del 90 por ciento. Los números de Kamala Harris son iguales o peores, pero el control de todo sigue en las manos de Nancy Pelosi, quien decidirá qué rumbo tomará el partido después que pierdan las próximas elecciones de medio término. Su viaje deja en claro muchas cosas, pero la principal es que ella es la King o Queen Maker y todavía tiene algún as bajo la manga y los republicanos saben esto. El ajedrez del norte se mueve y Pelosi reta a Trump, los próximos movimientos serán interesantes. Por último, deseo expresar mi solidaridad con Jose Rubén Zamora y condenar su detención: #NoNosCallarán.
@robertoantoniow