La forma como el régimen de Nicaragua, que encabeza el dictador Daniel Ortega, arremete contra la iglesia católica, es sencillamente diabólica! Ordenó clausurar siete emisoras de radio que utilizaba la iglesia para divulgar sus mensajes espirituales a la ciudadanía y al mismo tiempo enfilaba su cacería política contra Monseñor Rolando Álvarez, Obispo de la ciudad de Matagalpa.