Odio y represión en Nicaragua

El pasado lunes, el régimen dictatorial de los Ortega-Murillo, que gobierna Nicaragua con puño de hierro, ordenó el cierre de siete emisoras de radio católicas, pertenecientes a la diócesis del departamento de Matagalpa, y, asimismo, la policía asaltó la capilla Niño Jesús de Praga, ubicada en la ciudad de Sébaco, con la pretensión de incautar el equipo de la radio católica que operaba en ese lugar.

Al llamado del sacerdote Uriel Vallejos, párroco de la iglesia Divina Misericordia de Sébaco, decenas de fieles católicos acudieron a proteger la iglesia, quienes fueron brutalmente reprimidos por la policía de la dictadura. Durante toda la noche, la policía desató una cacería contra jóvenes católicos, al punto de que unas 20 personas fueron capturadas con lujo de fuerza. El padre Vallejos se refugió en la casa cural desde la tarde del lunes, la cual se encuentra cercada por los agentes antidisturbios de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales desde el lunes pasado. “No me dejen solo”, rogó a sus feligreses el padre Vallejos, en medio de la demencial embestida de las fuerzas represivas de la tiranía de los Ortega-Murillo.

Esta nueva agresión del régimen orteguista, quien se autoproclama cristiano-marxista, es la última de una serie de ataques perpetrados contra la Iglesia católica de Nicaragua. La investigadora nicaragüense Marta Molina ha documentado más de 250 agresiones contra la Iglesia católica en Nicaragua durante los últimos cuatro años, entre ellas agresiones físicas a sacerdotes, profanaciones a templos e imágenes religiosas, asedio, amenazas de muerte, persecución e insultos, ataques armados y quemas. Asimismo, varios sacerdotes, incluyendo al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, optaron por autoexiliarse, para proteger su vida, integridad personal y libertad.

Por otro lado, el régimen de Ortega expulsó del país en marzo pasado al representante del papa en Nicaragua, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, y mantiene a dos sacerdotes en la cárcel bajo la sindicación de haber cometido delitos comunes.

Brian A. Nichols, subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE. UU., expresó en su cuenta de Twitter: “El brutal asalto de Ortega-Murillo al clero católico, instalaciones de radio y miembros de la comunidad en Sébaco es otro golpe a la libertad religiosa en Nicaragua, así como a la libertad de expresión. ¿Cómo pueden los hombres y mujeres uniformados, muchos de ellos personas de fe, cumplir tales órdenes?”.

“Con un solo golpe, el Gobierno de Nicaragua creó un nuevo desierto informativo en el interior del país, donde las estaciones clausuradas prestaban un valioso servicio comunitario a miles de personas”, afirmó Jorge Canahuati, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa.

No obstante, el papa Francisco mantiene un silencio sepulcral de cara a la represión de la Iglesia católica en Nicaragua, desde hace cuatro años. El escritor Sergio Ramírez Mercado, al respecto, expresó: “El papa Francisco ha guardado un silencio que se escucha en todo el mundo sobre la situación en Nicaragua”.

Vaya nuestra solidaridad y fraternidad con la sufriente Iglesia católica de Nicaragua, y, asimismo, elevamos nuestras oraciones al Señor para que devuelva la democracia y la paz al pueblo nicaragüense, que en estos tiempos es objeto de tribulación y desamparo.

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Author: Maria Suarez