Olaf Scholz no recuerda los detalles del presunto caso de corrupción, pero rechaza las acusaciones

En su segunda comparecencia ante la comisión de investigación del escándalo Cum-Ex, el canciller Olaf Scholz ha vuelto a negar cualquier «influencia» en el caso de masiva evasión fiscal y ha reiterado que no recuerda el contenido concreto de las reuniones que mantuvo con ejecutivos del banco M.M. Warburg cuando era presidente regional de Hamburgo. Scholz, que se ha visto obligado a reconocer que hubo tres reuniones, cuando anteriormente admitió solo una de ellas, se ha mostrado deliberadamente relajado. Incluso ha sonreído a los miembros de la comisión y ha expresado lo feliz que se siente por poder sentarse nuevamente en el parlamento regional, su antiguo lugar de trabajo. Pero respecto a aquellas reuniones, asegura no recordar nada. Noticia Relacionada estandar Si Scholz comparece ante una comisión de investigación por su relación en un caso de corrupción Rosalía Sánchez El caso investiga un posible trato de favor por parte del ministerio de Hacienda para evitar un pago de 47 millones de euros Su declaración ha estado de nuevo basada en grandes lagunas de memoria y ha repetido las palabras «no puede recordarlo» 22 veces. «No sé nada, de los detalles». «No hay el menor indicio de las suposiciones (…) que se hacen una y otra vez». «No existió ninguna influencia». «No tengo ni idea» . «Ahora ya no se». Solo en sus comentarios finales ha pasado al ataque y ha dicho que «abriga la débil esperanza» de que las suposiciones e insinuaciones están llegando a su fin. A la pregunta sobre una conversación telefónica específica con el actual alcalde de Hamburgo, Peter Tschentscher. Scholz ha respondido que «he tenido tantas conversaciones con Peter Tschentscher (…) que me es imposible recordar… No tengo ningún recuerdo de las cosas específicas». Los hechos que Scholz no logra recordar tuvieron lugar en otoño de 2016. Como alcalde, recibió a uno de los banqueros más importantes de la ciudad, el presidente de M.M. Warburg, Christian Olearius, que se veía en ese momento acosado por un enorme problema fiscal. Se vieron al menos tres veces y el problema ascendía a 47 millones de euros que el banquero le debía a la ciudad, lo que ponía en cuestión la supervivencia del banco y cientos de puestos de trabajo. Después de esos encuentros, las autoridades fiscales de Hamburgo dejaron que el reclamo caducara. En 2017, otros 43 millones se lograron recaudar solamente bajo presión del Ministerio Federal de Finanzas. El entonces ministro regional, Peter Tschentscher, sucesor de Scholz como presidente-alcalde de Hamburgo, también está en la mira de los fiscales. Olearius ha declarado por su parte que Scholz le sugirió enviar una carta al Ministerio con su solicitud y que después el asunto quedó congelado. «No me creo una palabra de su declaración», se ha apresurado a reaccionar el líder de la conservadora CDU, Friedrich Merz, «cuando se trata de reclamaciones de impuestos de cifras millonarias contra un banco en la propia ciudad uno no se olvida tan fácilmente de las conversaciones al respecto». Esta segunda debería sr la última comparecencia de Scholz ante la comisión, pero la CDU adelanta que quiere ampliar el mandato de la investigación para interrogar al canciller alemán en una tercera vista y que abrirá una segunda investigación, no ya en el parlamento regional de Hamburgo, sino en el Bundestag, en Berlín, teniendo en cuenta la serie de nuevos detalles ofrecidos por la oficina del fiscal de Colonia. Por un lado, han aparecido 215.000 euros en efectivo en la caja fuerte de un viejo y poderoso colaborador de Scholz en el Partido Socialdemócrata. En segundo lugar, indicios de la eliminación de archivos en el programa de correo electrónico de Scholz en ese momento. La agenda de Scholz está hoy disponible aparentemente en dos versiones. Cuando dejó Hambrugo y asumió la cartera de Economía en Berlín, en uno de los gobiernos de gran coalición con Merkel, Scholz transfirió los datos a su ordenador de Berlín. En la versión original, que ha permanecido en los ordenadores de Hamburgo, figuran lagunas que han hecho sospechar a los fiscales, como una reunión el 26 de octubre de 2016, a las 18:30 y hasta las 19:30, que solamente consta en el ordenador de Berlín y que ha dejado un huevo de datos en el programa Outlook de Hamburgo. En el correo electrónico de su estrecha colaboradora Jeanette Schwamberger se han encontrado referencias a la eliminación de documentos. Con la credibilidad del canciller alemán en juego, el ministro de Finanzas de Berlín, el liberal Christian Lindner, ha salido en su defensa y ha asegurado que «creo todo lo que dice». Este respaldo coincide en el tiempo con enfrentamientos dentro de la «coalición semáforo» por las medidas de ayuda contra la inflación, como la rebaja fiscal por valor de 10.000 millones de euros y la rebaja del IVA del gas desde el 19% hasta el 7%, que el tercer miembro de la coalición, Los Verdes, rechazaba. Scholz ha inclinado la balanza de la decisión del lado de Lindner.

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Author: Pablo Perez