
Se ha intentado sembrar la idea que el país se arregló, la economía se dolarizó, el dolor pasó y lo peor se superó. La divina comedia… Seguimos en el bosque oscuro, con la ruta extraviada, a la espera que el poeta Virgilio al igual que ayudó a Dante, nos lleve a las puertas del paraíso. Pero seguimos en los nueve círculos del infierno: Limbo, lujuria, gula, avaricia, ira, pereza; herejía, violencia, fraude y traición…Sin duda el más perverso y dañino pecado capital contra el pueblo, es el octavo: el fraude. El manejo deshonesto de la cosa pública, porque “pecaron por desperdiciar oportunidades económicas y espirituales, porque corrompieron una parte importante de la buena gobernanza, pues no cuidaron el bienestar de la comunidad…”
El gigante Anteo nos desciende al abismo