El régimen despótico de Luis Arce en Bolivia, testaferro del golpista Evo Morales, quien es el líder máximo del Movimiento al Socialismo (MAS), ha renovado la campaña de la dictadura en contra de la prensa independiente.
Efectivamente, se ha iniciado un hostigamiento tributario en contra del diario Los Tiempos de Cochabamba, que ha sido condenado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y por las asociaciones de periodistas de Bolivia.
El director del diario Los Tiempos, Marco Zelaya, en conferencia de prensa, expresó que no se doblegarán y que resistirán al chantaje y la presión que ejerce el aspirante a comprador de dicho medio de comunicación, con el respaldo de la oficina de impuestos.
El aspirante a comprador presentó una oferta de compra del periódico y cuando los propietarios de este pretendieron vender un inmueble para pagar las deudas que el Fisco se sacó de la manga, se les advirtió que no podían vender nada. Esto, sin duda, evidencia una clara complicidad del Fisco en el chantaje.
Este chantaje está calcado en el caso del diario La Razón y una red de televisión, en 2008, bajo el gobierno autoritario de Evo Morales, cuando después de una presión tributaria, los propietarios se vieron obligados a vender el medio de comunicación a un ciudadano paraguayo venezolano, de nombre Carlos Gill, patrocinado por el régimen bolivariano de Venezuela, presidido por Hugo Chávez.
Al igual que ocurre en Nicaragua, El Salvador, Venezuela y Guatemala, la dictadura boliviana embiste a la prensa independiente con furia e implacabilidad. Prueba de esto último, el exministro Juan Ramón Quintana afirmó que ahora en Bolivia ha dejado de operar el “cartel de la mentira”, y ha sido reemplazado por el “gangsterismo mediático”. Quintana afirmó que los medios independientes atacan a Morales, porque es indio, y no porque promueve el narcotráfico, o porque es pedófilo y corrupto.
Evidentemente, pues, la pretensión del régimen de Arce es acallar y apoderarse del referido medio de comunicación. En Nicaragua, El Salvador, Venezuela y Guatemala, el estilo represivo es muy similar: Ley mordaza, apoderamiento de los medios y acoso judicial.
En todo caso, el 4o. principio de la Declaración de Principios de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), expresa: “El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad”.