Todo lo que el Tour le niega se lo concede la Vuelta. Primoz Roglic ha sintonizado a España como su punto de abastecimiento en el ciclismo, el país que lo ha entronizado como figura mundial. Desde el primer año en el que llegó confuso y huidizo hasta este martes, en el que ya asomó risueño y encantador en la imagen pública. «Uaaahhhm, esta carrera sigue loca», suelta después de ganar en Laguardia en un esprint en rampa que reúne a otros favoritos de la carrera, Enric Mas y el belga Remco Evenepoel. La Vuelta ha regresado a España después de su jubilosa andadura por los Países Bajos y en el reencuentro lo normal es que ganase Roglic, desde hoy también líder de la ronda. El cuarto corredor del Jumbo con el maillot rojo en cuatro etapas.