Es posible que muchos piensen que la ola de protestas del sector educativo de las últimas semanas tiene que ver en forma exclusiva con el tema concreto de los beneficios económicos, pero no es así. Puedo asegurar que no es así, porque como coordinador nacional del sector Gremios de Voluntad Popular me ha tocado desde hace varios años empaparme muy bien de la tragedia educativa del país. En ese tiempo he estado en estrecho contacto con los educadores venezolanos, quienes si bien es cierto les han violado todos sus derechos laborales, incluyendo sus reivincaciones salariales, también lo es la profunda tristeza y el dolor que sienten al ver como se ha desarrollado el proceso de destrucción del sistema educativo del país y en toda su dimensión durante los últimos 22 años.