El caso de Vasco Da Costa es uno de esos terribles que han sido documentados por el Instituto Casla que por sí mismo ya era suficiente para que la Corte Penal Internacional abriera una investigación por persecución sistemática, detención arbitraria y torturas físicas, psicológicas y blancas contra una misma persona a lo largo de casi dos décadas, ejecutadas por el Estado venezolano. Así lo denuncié en dicha Corte y les hice referencia cada vez que hacia una actualización sobre la situación de Vasco, sobre los sufrimientos a los que estaba siendo sometido en las distintas cárceles donde estuvo injustamente privado de libertad.