Anuncios recientes del régimen de Maduro podrían interpretarse como parte de un proceso gradual de apertura económica. Poco que ver con las decisiones disparatadas tomadas con la excusa de construir un “socialismo del siglo XXI”. Aunque insuficientes, empezaría a privar una mayor racionalidad en la conducción de lo económico: Venezuela se “normalizaría”. Uno de estos anuncios es el de la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales. Se propone atraer inversiones productivas, tanto nacionales como foráneas, en determinadas zonas de la geografía nacional. Es una ley corta en comparación con otras normas legales del chavo-madurismo, de apenas 32 artículos. Pero no por ello es una normativa sencilla y transparente, imbuida de un espíritu pragmático, como debería ser para alentar inversiones.