Los italianos acudirán a las urnas con una endiablada ley electoral, que la mayoría de la clase política la califica como la peor que ha tenido Italia, porque sus efectos no se acabarán en la jornada del voto, sino que puede tener consecuencias en la legislatura, incluyendo sorpresas para el futuro Gobierno. La ley electoral, la tercera en los últimos 20 años, aprobada por el parlamento en el 2017, es conocida como Ley Rosato o Rosatellum , nombre que deriva del que fue su relator, el diputado Ettore Rosato. El Parlamento, con 400 escaños en la Cámara de diputados y 200 en el Senado, se elige con un sistema mixto, en el que el 37% de los parlamentarios se asignan por mayoría en circunscripciones uninominales, y el 63% con el método proporcional y listas bloqueadas, lo que causa la creciente abstención. Se establece una barrera del 3% a nivel nacional para obtener representación parlamentaria (el 1% si el partido forma parte de una coalición; por debajo, los votos se pierden). La reforma constitucional aprobada en el 2020 ha reducido el número de diputados de 630 a 400 y el de senadores electos de 315 a 200, a los que se suman cinco senadores vitalicios elegidos por el presidente de la República. En las circunscripciones electorales uninominales (37%) solo hay un ganador, el que más votos tenga , aunque solo sea por un voto de diferencia. Por ejemplo, en la circunscripción uninominal del centro de Roma, si se presentan los líderes de varios partidos, solo habrá un ganador. De ahí que, para evitar sorpresas, los líderes se aseguran un escaño encabezando varias circunscripciones uninominales o incluyendo su nombre en los colegios con método proporcional y listas bloqueadas. Objetivo: ganar elecciones Aunque teóricamente es un sistema mixto, la Ley Rosato en realidad responde a una lógica mayoritaria al imponer , para obtener mejor resultado, alianzas entre partidos incluso profundamente diferentes, con el único fin de ganar las elecciones . Por eso, luego se ven imposibilitados para transformar estas alianzas en coaliciones de gobierno cohesionadas y eficaces. Por ejemplo, el Partido Democrático ha hecho una coalición de izquierdas con Sinistra-Verdi (podría equivaler en España a Podemos), aun reconociendo el líder del PD, Enrico letta, que fundamentalmente se trata una alianza electoral muy difícil de elevar a categoría de gobierno. Para los comicios del domingo, la ley electoral favorece claramente a la derecha , al presentarse unidos Hermanos de Italia, Liga, Forza Italia y un par de partidos centristas, mientras el centroizquierda se ha dividido: Por un lado, la coalición del Partido Democrático junto a Sinistra-Verdi, y por otro el Movimiento 5 Estrellas en solitario, además del llamado tercer polo, formado por dos partidos centristas: Italia Viva, cuyo líder es Matteo Renzi, y Azione de Carlo Calenda. La ventaja del centro derecha Con una ley proporcional, como deseaban algunos partidos, sobre todos los minoritarios, se podría haber formado un Gobierno de unidad nacional, en continuidad con las políticas llevadas a cabo por el Gobierno de Mario Draghi . Pero ahora, aunque el centro derecha no tenga una gran ventaja en total de los votos, al presentarse unido , podría bastarle con superar el 40% de votos para obtener una mayoría absoluta en Parlamento, aunque en ese caso sería una mayoría escasa, sobre todo en el Senado, dificultando su acción de Gobierno. Las últimas encuestas que se han filtrado (en Italia no es posible su publicación en las dos últimas semanas previas al voto), indican que Hermanos de Italia puede superar el 25% , mientras sus aliados pueden obtener menos de las previsiones Liga, en torno al 10%, y Forza Italia alrededor del 6%. Es decir, la coalición ganadora podría situarse entre el 40% y el 45% Si está más cerca del 40%, la coalición perdería fuerza porque obtendría bastante menos de la mitad de los electores, con una consecuencia añadida: Su mayoría parlamentaria estaría por debajo de un límite de seguridad para evitar sorpresas en la legislatura, teniendo en cuenta la tradición de transformismo político o cambio de chaqueta que existe en el Parlamento italiano. Más concretamente, en el Senado, con 200 escaños, la mayoría absoluta es 101, pero para evitar los riesgos debe vencer al menos por 110 a 90, aunque ni siquiera así podría ser suficiente, dado los imprevistos de la política italiana. El sueño de Giorgia Meloni El sueño del centroderecha es obtener el 65% de los escaños para reformar la Constitución sin necesidad del centroizquierda. Pero si no alcanza ese porcentaje, una modificación constitucional se debe someter a referéndum. Giorgia Meloni ha prometido un cambio constitucional para que el presidente de la República sea elegido en votación popular y no, como hasta ahora, por el Parlamento. MÁS INFORMACIÓN noticia No Berlusconi justifica a Putin: «Quería un Gobierno con buena gente en Kiev y se inventó esta operación especial» noticia Si La Embajada rusa de Italia publica fotos de Putin con candidatos a las elecciones El sueño de Giorgia Meloni de llegar al 65% de escaños, parece muy improbable, sobre todo esfumarse si se confirman los datos que se filtran de las últimas encuestas, que muestran un inesperado crecimiento del Movimiento 5 Estrellas en el Sur. El profesor de Ciencias Políticas de la universidad Luiss de Roma, Roberto D’Alimonte, el mayor experto italiano en sistema electoral, ha explicado que si en el Sur los candidatos de del M5E consiguen sustraer a la derecha un cierto número de escaños en los colegios uninominales, donde la elección es por mayoría, se podría poner en cuestión, en particular en el Senado, la mayoría Meloni-Salvini-Berlusconi . Es una perspectiva que el profesor D’Alimonte considera improbable, pero no imposible.