Banguat y SIB

El 1 de octubre deberán tomar posesión tanto el Presidente del Banco de Guatemala (Banguat) como el Superintendente de Bancos (SIB). 

Respetar los periodos de cuatro años de estos funcionarios coadyuva a la confianza, pero no siempre ha sido así. Durante gobiernos previos a la actual Constitución Política de la República de 1985, en promedio cada 9 meses se sustituía al Presidente: Jorge González (23/abril al 23/diciembre/1982), Armando González (4/enero al 16/octubre/1983), Carlos Alpírez (17/octubre/1983 al 16/octubre/1984), Óscar Álvarez (17/octubre/1984 al 2/octubre/1985), Jorge Monzón (2/octubre/1985 al 15/enero/1986). Y emitida la Constitución de 1985, tampoco fue la excepción: Federico Linares (15/enero/1986 a 16/noviembre/1987), José Miguel Gaitán (16/noviembre/1987 al 19/enero/1989), Lizardo Sosa (19/enero/1989 al 25/septiembre/1990), Óscar Humberto Pineda (25/septiembre/1990 al 15/enero/1991), Federico Linares (15/enero/1991 al 6/enero/1993), Lizardo Sosa (6/enero al 7/julio/1993).

Desde la llamada década perdida, el Banguat acumula deficiencias netas que a la fecha suman Q27.8 millardos. Y no fue sino hasta después de 1994 cuando se modificó la Constitución y se prohibió constitucionalmente que el Banguat le pueda otorgar crédito (préstamos) al Gobierno, que se empezó a respetar el periodo del mandato de los Presidentes de Junta Monetaria, que a su vez son del Banguat. 

Este candado constitucional significa que el cargo de Presidente del Banguat sea más inocuo, porque el Presidente de la República ya no puede presionar a la banca central para que le dé dinero al Gobierno, que lamentablemente la mayoría de veces no fue precisamente para promover el desarrollo nacional.

A partir de la vigencia del candado constitucional, los presidentes del Banguat han durado los cuatro años que prescribe la ley para su mandato. Y es este, en mi opinión, el ancla primordial sobre la que se ha podido construir la estabilidad macroeconómica de las últimas dos décadas (sustentada más en la institucionalidad que en las personas). Además, los Ministros de Finanzas y la banca central dirigida por la Junta Monetaria (JM) han propiciado coordinación entre la política fiscal y la política monetaria.

Por otra parte, la Superintendencia de Bancos es clave para promover la estabilidad y confianza en el sistema bancario y financiero, debiendo no solo supervisar a cada una de las entidades para proteger el dinero que los guatemaltecos les confían, sino también para prevenir, controlar, vigilar y denunciar ante el Ministerio Público las actividades de lavado de dinero o de financiamiento del terrorismo, por medio de la Intendencia de Verificación Especial (IVE).

Tanto el Presidente del Banguat (que es de libre designación) como el Superintendente (escogido de una terna presentada por la JM) serán nombrados por el Presidente Giammattei. Guatemala requiere que designe lo mejor para cada cargo.

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Author: Maria Suarez