Por qué la gente reclama en Francia frente a la embajada de Irán, qué quieren los maestros venezolanos, por qué las mujeres iraníes arman lío, qué pasa con el pueblo ruso, qué les molesta a los cubanos, qué mosca les pica a los palestinos. Puedo seguir con una lista inmensa de reiteradas rabias, desencuentros, manifestaciones de una gran inconformidad y valentía por parte de la gente. La simple y llana. Por qué a sabiendas de que van a ser maltratados, detenidos, aporreados, bateados, amenazados, vilipendiados entre otras muchas, la gente se infunde de valor y sale a gritarle a las autoridades lo imbéciles, abusivos, tiranos y burros que son. Por qué a sabiendas de que lo más probable es que te ganes en el caso ruso, mínimo la boleta de notificación de ser reclutado y te manden a luchar en la guerra contra la cual te estás manifestando, o en Cuba te metan unos “tate quietos revolucionarios” y te anoten en la lista de los malcriados, con las obvias consecuencias que algo así representa en un país donde nada se puede obtener sino a través del partido y del gobierno. En el caso iraní, la cosa se pone mucho peor, porque por quítate o mejor dicho “no te quites esta pajita” son capaces de matar a sus mujeres. Y me pregunto si el gobierno venezolano condenó la muerte de Hadis Nafaji, o si se ha comunicado con Vladimir Putin para persuadirlo a detener la invasión a Ucrania y de que deje de estar amenazando al mundo con un conflicto nuclear.