Mientras usted, querido lector, lee estas líneas, el futuro de Guatemala, una parte importante de él, está siendo construido en estos días desde La Antigua.
Interesante, ¿no? Construir el futuro desde el pasado. Imaginar y elegir de manera superconsciente hacia dónde queremos caminar, individual y colectivamente como país. Este ejercicio, el de prospectar futuros posibles y deseables se vuelve hoy, uno de los ejercicios más importantes de nuestras vidas. Todos estamos llamados a hacerlo, desde casa, desde el trabajo, donde cada uno esté.
El futuro elegido es un premio para quienes se atreven a imaginarlo pero también puede ser una especie de castigo para los que en lugar de anticiparlo, prefieren desactivar su poder individual y limitan miserablemente sus vidas esperando “a ver qué pasa”.
El conocimiento acumulado de la humanidad y las experiencias de otros países y personas, sumadas a las que cada uno tiene nos dan una oportunidad inmensa y una herramienta poderosa para no repetir los mismos errores y escribir con más claridad el guion de la película Guatemala 2032.
¿Utopía o distopía? ¿Sueño o pesadilla? ¿La cima o el hoyo? ¿El amor o el miedo? Por favor, elija usted mismo. Si no lo hace, alguien más lo hará por usted y probablemente no le convenga.
Por años, por miedo, por desconocimiento y seguramente por pena, una palabra que debemos borrar de la narrativa guatemalteca, hemos, la mayoría, adoptado una posición pasiva, complaciente, de piernas abiertas, ojos cerrados y sumisión. ¡Qué feo suena esto! pero necesitamos hablar de ello.
No es divertido, ni productivo que nos den de tomar atol con el dedo, mucho menos volverlo parte de la dieta desnutricional guatemalteca.
Basta.
Guatemala es rica, muy rica. Estamos llamados hoy a elegir el futuro, y multiplicar nuestras riquezas; la llave está en las niñas y los niños, al centro de todas las agendas que incluyen el agua y la biodiversidad como base de nuestro bienestar y salud. Parece simple pero es complejo. Parece complejo pero es simple.
¡Saludos desde Volcano Summit! Cada vez somos más los guatemaltecos que necesitamos darnos cuenta de que otra Guatemala es posible, y que la única salida es aprender a trabajar juntos. La llave está en las niñas y los niños; al centro de todas las agendas.