El domingo pasado, la ciudadanía chilena, en un referendo constitucional, rechazó la propuesta de Constitución presentada por la Convención Constitucional, integrada por 155 miembros. De los 12 millones 739 mil 179 votos válidos, el 61.86 por ciento rechazó el proyecto de Constitución, en tanto que el 38.14 por ciento votó por su aprobación.
La pretensión de sustituir la Constitución se originó del estallido social ocurrido el 18 de octubre de 2019, cuyo saldo fue 7 estaciones de metro completamente incendiadas, 18 parcialmente quemadas, 93 estaciones con múltiples daños y solo 18 sin destrozos, a raíz del alza del valor del transporte público equivalente a 30 pesos chilenos (US$0.33). A mediados de noviembre de 2019, los partidos políticos tradicionales firmaron el denominado Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución y en el referendo celebrado el 25 de octubre de 2020 se aprobó la decisión de emitir una nueva Constitución. En los comicios celebrados el 15 y 16 de mayo de 2021 se eligió a los 155 miembros de la Convención Constituyente, controlada por una mayoría de izquierda.
Sin duda, el resultado del referido plebiscito ha supuesto un punto de inflexión en el actual proceso político chileno, ya que impidió que se iniciara una irreversible refundación del Estado de Chile, con una clara orientación ideológico-política socialista, asimilable al proyecto ideológico-político impulsado por el exgobernante Salvador Allende Gossens (1970-3).
El plebiscito constitucional de 2022 se asemeja en trascendencia al plebiscito nacional celebrado el 5 de octubre de 1988, durante la dictadura militar del general Augusto Pinochet Ugarte (1973-90). El objetivo de este plebiscito era decidir si Pinochet Ugalde continuaba o no en el poder hasta el 11 de marzo de 1997, o si se convocaba a elecciones generales.
Un total de 7 millones 435 mil 913 ciudadanos estuvieron habilitados para votar. Del total de votos válidos, el 44.01 por ciento votaron por el Sí, o sea porque Pinochet continuara en el desempeño del cargo de jefe de Estado, y el 55.99 por ciento por el No. Conforme a las disposiciones transitorias de la Constitución, el triunfo del No implicó la convocatoria para 1989 de elecciones de presidente y parlamentarios, lo que condujo tanto al fin del régimen despótico como al inicio del periodo llamado de transición a la democracia.
El plebiscito de 1988 puso fin a la dictadura pinochetista y abrió la ruta hacia la democracia institucional. En tanto que el plebiscito de 2022 puso fin a la etapa de inestabilidad que se inició el 18 de octubre de 2019, cuando ocurrió el estallido social y se iniciaron una serie de protestas violentas que causaron zozobra, muerte y enormes destrozos materiales.
Ojalá la sociedad chilena retome el camino del diálogo, de la tolerancia, de la cooperación, de la fraternidad, de la paz y de la prosperidad, y que siga siendo el faro democrático en América Latina.