La reducción temporal del impuesto energético sobre los combustibles, vigente en Alemania desde el 1 de junio, ha caducado. Los marcadores de las gasolineras volvieron ayer a mostrar los precios de mercado, alcanzando ya los dos euros. «Anoche (en referencia a la del 31 de agosto) la cola era enorme, tan larga que a las doce, punto en el que cambiaban los precios, todavía quedaban muchos conductores por repostar, que tuvieron que hacerlo ya de acuerdo a las tarifas regulares», narra el empleado de una gasolinera de Duisburg, que añade que «se quedaron decepcionados, por haber estado esperando mucho tiempo y a pesar de ello no poder repostar al precio aliviado, pero nosotros no podemos hacer nada». «Los clientes están enfadados por la subida, se quejan que es más alta de lo que esperaban, pero como empleados no podemos responder, no tenemos capacidad de decisión», lamentan por su parte los empleados de otra gasolinera en Berlín en la que los nuevos precios rigen desde las seis de la mañana de ayer. Las quejas a las que se refieren tienen que ver con el hecho de que el movimiento de precios al alza no coincide aritméticamente con lo esperado. La rebaja desde el 1 de junio había sido de 35 céntimos por litro para la gasolina y 17 céntimos para el diésel , mientras que la subida resulta a primera vista bastante más elevada. La Asociación Federal de Estaciones de Servicio Independientes (BFT), responde sin embargo que el descuento de los carburantes había perdido progresivamente su eficacia, una afirmación que las encuestas realizadas por varios medios de comunicación, como el diario ‘Tagesspiegel’, confirman solo parcialmente. La gasolina premium E10 superaba los 2 euros esta mañana en la mayoría de las gasolineras consultadas, casi 400 en Múnich, Berlín y Hamburgo. El miércoles por la mañana, según está misma consulta, ni una sola gasolinera examinada había superado ese umbral. El diésel, en cambio, ya superaba los 2 euros en la mayoría de las gasolineras encuestadas el miércoles, mientras que el precio del gasóleo se sitúa hoy muy por encima de los 2,10 euros, a veces incluso por encima de los 2,30 euros. La asociación de automovilistas ADAC reivindica que los operadores de estaciones de servicio continúen vendiendo cantidades de combustible que antes se compraban con la baja tasa impositiva a un precio más bajo. Sin embargo, según varias asociaciones empresariales, se trata de cantidades relativamente pequeñas y sin peso suficiente como para determinar el precio. Por lo tanto, la BFT justifica el aumento significativo de precios en las primeras horas de la nueva tarifa. El Gobierno alemán está a punto de anunciar el contenido de un tercer paquete de medidas de alivio a la inflación y muy especialmente a los precios energéticos. Representantes de la conservadora CDU y del liberal FDP han pedido al ministro de Economía, Robert Habeck , que tome medidas contra las compañías petroleras, debido a los persistentemente altos precios del combustible. «El ministro Habeck ahora debe presionar y, junto con la Oficina Federal de Cárteles, asegurarse de que los precios son los que deben ser», ha reclamado el líder del grupo parlamentario del FDP, Christian Dürr. Jens Spahn, líder adjunto del grupo parlamentario de la CDU, ha llamado también a Habeck a actuar: «El descuento del tanque, que ha costado al Estado miles de millones, no ha mostrado su eficacia. Ordenar a las multinacionales petroleras un informe sobre lo que ha estado pasando es lo mínimo que puede hacer el ministro de Economía Habeck», ha dicho. El ministro regional de Economía de Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, ha hecho una declaración similar: «Ahora, Robert Habeck tiene que llamar a las multinacionales petroleras para que respondan y aporten información sobre cómo los precios llegan hasta dónde están. El timo a los ciudadanos por parte de las gasolineras ha de ser investigado».