El Gobierno ha empezado a barajar la posibilidad de abordar alguna medida de alivio fiscal en el IRPF a las rentas medias y bajas en el marco de la negociación entre el Ministerio de Hacienda y Unidas Podemos para definir el paquete fiscal que acompañará al proyecto de Presupuestos para 2023, según han confirmado a ABC fuentes conocedoras de la negociación. Estas mismas fuentes precisan que el diálogo gira en torno a una solución a la valenciana , que permita reducir la carga fiscal de los contribuyentes más expuestos a la pérdida de poder adquisitivo provocado por la inflación sin incurrir en el efecto arrastre hacia las rentas más altas que tendría una deflactación de la tarifa del IRPF. «Es una de las posibilidad que se ha puesto encima de la mesa, pero el debate fiscal no está cerrado y aún no se ha decidido que entrará y que no», comenta una fuente parlamentaria. Tanto el Ministerio de Hacienda como Unidas Podemos tienen claro que el Gobierno tiene que dar una señal de que va a compensar en parte la pérdida de poder adquisitivo de las rentas medias y bajas en un contexto en el que desde el área económica del Gobierno se está llamando a la contención salarial, pero hasta hace unos días la prioridad era hacerlo a través de ayudas directas o instrumentos como el bono universal de transporte de 10 euros que defiende Podemos. La maniobra fiscal de la Generalitat valenciana de afrontar una rebaja de IRPF para todas las rentas por debajo de 60.000 euros, manteniendo la carga fiscal a las que están por encima de ese umbral y el anuncio de algunas otras comunidades autónomas socialistas como Aragón y Extremadura de que podrían seguir ese camino, han obligado al Ministerio de Hacienda a replantearse sus prioridades por mucho que en público hayan cuestionado la maniobra de Ximo Puig. Apenas 48 horas después de pedir responsabilidad a los gobiernos autonómicos en respuesta a la rebaja fiscal anunciada por la Generalitat valenciana, el mensaje que se envía ahora desde el Ministerio de Hacienda es que «hay que proteger a las rentas bajas y vulnerables», pero evitando «el populismo fiscal» que atribuyen a las rebajas fiscales decididas por las autonomías del PP. Desde Unidas Podemos tampoco se ve mal esta opción siempre que se compense con subidas de impuestos a las grandes rentas y patrimonios . El entorno del Gobierno, de hecho, ya comenzó ayer a modular su discurso fiscal, diferenciando un posible alivio fiscal a las rentas bajas y medias de una deflactación de la tarifa «que también beneficia a las rentas altas». La realidad es que la diferencia es más técnica que economía. Deflactar la tarifa tiene un efecto arrastre que beneficiando a las rentas más bajas también rebaja la carga fiscal a los contribuyentes con rentas más alta por mucho que no se actualice la tarifa del tramo en el que tributan. MÁS INFORMACIÓN Estas son las siete comunidades que rebajarán impuestos El Gobierno pide responsabilidad a las CCAA tras rebajar Valencia el IRPF La solución puesta en marcha por la Generalitat Valenciana, por el contrario, anula ese efecto a golpe de ingeniería fiscal, al modular los tramos de renta y los tipos aplicables a cada uno de ellos de tal modo que se reduzca la carga fiscal de las rentas por debajo de 60.000 euros sin beneficiar por el camino a las que se sitúan por encima de ese umbral.