Generalmente, se entiende escalabilidad como la capacidad de un sistema o proceso de realizar más o menos trabajo sin verse afectado en su buen funcionamiento. En un negocio, escalabilidad se refiere a la forma de crecimiento: a la capacidad de crecer (o decrecer) sin que ello afecte (demasiado) su funcionamiento.
Desde el punto de vista de la escalabilidad, existen dos opciones: escalable o no escalable.
En un negocio no escalable, el nivel de ventas es proporcional al nivel de costos, hablamos de un crecimiento proporcional. El problema adicional de este tipo de negocio es el riesgo que supone el crecimiento. Si vendemos mucho más que antes, contratamos empleados, alquilamos un local mayor y adquirimos maquinaria. Luego, si unos meses (o años) después las ventas bajan un 30 por ciento estaremos pagando por una infraestructura y unos recursos humanos iguales que cuando vendíamos un 30 por ciento más (y aunque podamos cambiar de local, o despedir empleados, nada de esto es fácil ni inmediato). Es el caso tradicional de la fábrica, el panadero, el músico que da conciertos, el maestro que da clases presenciales, la habitación de un hotel, etc.
En un negocio escalable, el costo es más o menos independiente de la cantidad de ventas, de modo que el crecimiento no es proporcional, sino exponencial. Es el caso de, por ejemplo, una aplicación o una película. Apenas importa cuántas personas la vean o adquieran, la mayor inversión no es el ancho de banda ni el servidor del software, tampoco el soporte físico o ancho de banda para servir la película, sino la creación de ambas.
Acá un listado de actividades necesarias para escalar un negocio.
Definir procesos
Si quieres que tu negocio escale de forma exitosa, es importante que definas las rutinas qué operaciones van a impulsar, así mismo estos procesos deben estar documentados para facilitar la orientación a nuevos miembros que se incorporen en el equipo. Sin tal documentación se crearán dificultades que requerirán más tiempos y recursos que la inversión de tiempo necesaria para crear y escribir estos sistemas.
Atraer y conservar los talentos adecuados
Los líderes ejecutivos saben que han tenido éxito en la construcción de una organización que puede escalar cuando no son necesariamente las personas más inteligentes en su lugar de trabajo. Atraer y contratar a las personas adecuadas es tan importante como llegar al cliente correcto. Estas personas potenciarán o arruinarán tu empresa.
Y no me refiero solo al equipo directivo: todas las personas deben ser contratadas para que se adapten a tu estrategia y cultura.
Evaluar
¿Cómo verificas que tu negocio ha crecido y, lo más importante, de la forma correcta? Cuando un negocio es pequeño, su propietario típicamente está envuelto en cada aspecto de su empresa. Una vez que transita de una pequeña a una gran compañía, el dueño no puede estar involucrado en cada detalle. Nadie puede. Cada empresa por más pequeña que sea debe colocarse estándares que le permitan medirse al final de cada periodo.
Las métricas permiten al emprendedor dormir en la noche. Ellas te dicen lo que está pasando en tus negocios, lo bueno y lo malo. Sin ellas, no tienes manera de saber qué arreglar o saber si tus esfuerzos son efectivos.
Las métricas también van más allá de tus ganancias mensuales. Así que, desarrolla un robusto set diario, semanal y mensual de métricas clave para medir tu negocio.
Obtener experiencia antes de comenzar
No hay otra manera de ganar experiencia que hacer el trabajo. Esto te ayudará a comprender cómo funcionan las cosas, a ver lo que otros están experimentando y a administrar el progreso en tu empresa.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.