PESTAÑA espana-finlandia-cuartos-eurobasket-2022 Crónica 4 Una vez más, y van once consecutivas, España alcanzó las semifinales del Eurobasket . Tampoco falló en Berlín la selección, fiel a su cita con la antesala de las medallas. Un podio que vislumbra ya en el horizonte después de eliminar a Finlandia en un partido más enrevesado de lo esperado (100-90) en el que tuvo que remontar quince puntos. Lo hizo con la defensa como argumento -inmenso Rudy Fernñandez-, para encargar unas semifinales en las que el conjunto de Scariolo ya espera rival, que saldrá del duelo de esta noche entre Grecia y Alemania . Está medio vacío el pabellón, pero resuena el aullido de los lobos. Es el grito nacional de Finlandia el que se adueña de la grada, convertida en una manada. Porque con cada canasta ‘suomi’ se activa ese resorte en la garganta de sus aficionados. Porque poco a poco su selección se va haciendo más y más grande en la pista. El prometedor inicio de España (8-2, min. 2) se estrella pronto contra la velocidad y el descaro de los finlandeses, que ni siquiera necesitaron de su estrella para romper el encuentro. Se fue Markkanen al banquillo con su equipo mandando por dos puntos y cuando regresó, agonizando el primer cuarto, la distancia era ya gigante. Como la caraja que tenía España, que acaba de encajar un parcial exprés de 17-3 casi sin darse cuenta. Venía avisado el equipo de Scariolo, que ni por esas pudo frenar la actividad frenética de los nórdicos. Un ataque furioso y anárquico que siempre encontraba una muñeca libre para lanzar a canasta. Vendaval que engulló a la selección y que selló Jantunen con un triple desde el medio de la cancha sobre la bocina del primer cuarto (17-30). La pizarra de Scariolo buscó la reacción con una defensa en zona que agarrotó a Finlandia durante unos minutos. Los que tardó Markkanen en asumir el mando para alargar la diferencia hasta los quince puntos (33-48, min. 18). El pívot de los Jazz, bien defendido por momentos, exhibió fogonazos de su calidad, pero sin desgastarse. No le hacía falta a su equipo, que volaba sobre la pista. No funcionaba nada en la selección, desubicada y sin garra . Como rendida a su propio destino. Justo lo que no se esperaba de este equipo aguerrido que si algo había demostrado hasta el momento era amor propio. Orgullo. Lo sacaron a relucir Rudy -de nuevo magnífico en el esfuerzo- y los hermanos Hernangómez, único sustento ofensivo a esas alturas de partido (43-52, min. 20). Necesitaba recuperar a sus piezas Scariolo y el descanso sirvió como tregua para conseguirlo. Un bálsamo que reparó las heridas y que cambió de manera radical el partido. Los chispazos de Brizuela La transformación de España fue total. Un vuelco en actitud y acierto con el que no tardó en equilibrar de nuevo el partido. Fue Willy , como durante todo el campeonato, el que lideró la ofensiva nacional con diez puntos casi consecutivos (solo Lorenzo Brown le robó algo de protagonismo) que enjugaron la diferencia muy rápido (57-57, min. 25). El derroche de energía desplegado por los nórdicos en la primera parte empezó a pasarles factura. No había tanta frescura en sus lanzamientos y Markkanen, ahora sí, aparecía como único salvavidas para evitar el naufragio. Los aullidos ya no resonaban tanto en la grada. Buena señal para la selección. Serenó los ánimos Scariolo y puso en pista a su segunda unidad, que se encargó de dinamitar el encuentro. Un parcial de 10-3 que le dio a la seleción su máxima ventaja con solo diez minutos por jugarse (73-67). Noticia Relacionada Baloncesto / Eurobasket estandar No La estudiada transformación de España Emilio V. Escudero La selección ha pasado de ser un equipo casi vulgar en la preparación a convertirse en un grupo rocoso muy difícil de batir Mantuvo el tipo Finlandia, que no se deshizo. Volvió a engancharse el equipo nórdico en busca de lo imposible. Unas semifinales que nunca había tocado en su historia. Destinos opuestos que se entrecruzaron en un último cuarto pleno de intensidad que elevó el baloncesto de ambos equipos. España se encontró con el inesperado talento de Brizuela, apagado durante casi todo el campeonato, y que decidió salir a relucir justo cuando más falta hacía. El escolta, un hombre de rachas, enganchó una de las buenas. Muñeca caliente a la que se agarró la selección para finiquitar el partido. Parcial que selló con un triple -su noveno punto en el cuarto- al que se unieron otros dos de Rudy (siempre Rudy). Dos puñaladas definitivas que acabaron con cualquier aullido en el pabellón y que encargaron un lugar en semifinales para España. Objetivo cumplido antes del reto de las medallas. Palabras mayores.