En el Alto del Piornal, una lengua de asfalto en la montaña de Extremadura que bordea algunas de las regiones más bellas de España (Monfragüe, Gredos, la Vera), Remco Evenepoel mete la cabeza en el manillar, se arquea en una pose aerodinámica, acelera en el puerto y despeja dudas en la tercera semana. Es una centella en la victoria. El líder de la Vuelta castiga así a Enric Mas, el español que lo desafía, que ataca y mira, que no quiere rendirse, pero que no lo suelta. Un hermoso duelo en el corazón de La Vera que ratifica el espíritu de la nueva ola que domina el ciclismo. No dejan ni las raspas, no perdonan una. La diplomacia y sabiduría de Induráin, que vivía y dejaba vivir, es una enseñanza del pasado que no cuadra con esta generación alucinante y posesiva.