Oponerse significa estar contra algo o alguien, involucra ser un obstáculo, una obstrucción, un impedimento, en otras palabras, implica ejercer una resistencia; sin embargo, no podemos oponernos o resistir fuera de un contexto. Por ejemplo, la resistencia contra Pérez Jiménez encontró en la Acción Democrática de entonces, todo el coraje y la claridad que las circunstancias imponían. Por supuesto, hubo fallas, espejismos, creencias de que esa cruel dictadura, que la remató Pérez Jiménez, después de la altísima y personal traición de Carlos Delgado Chalbaud contra el legítimo Presidente Gallegos, no duraría mucho. Todos sabemos que duró demasiado. Diez largos años. Es fácil imaginarse la gravedad actual con más de 20 años encima. Sin embargo, solemos olvidar las grandes lecciones de la historia, porque nos creemos súper avispados y todavía se espera sentado en México que la delegación oficial llegue y se siente a negociar, así no más, como parte de magia. Absolutamente nadie tiene duda que Acción Democrática fue el partido más importante de la resistencia, por el número de sus activistas presos, torturados o heridos, pero tuvo la humildad y la valentía de aliarse con el Partido Comunista de Venezuela, sin dudas, pequeño pero muy heroico, con URD y Copei, viejos enemigos, con el propósito común de derrocar la dictadura militar. Estas alianzas nos mostraron que oponerse con un fin y en un contexto demanda movimientos estratégicos que, a veces, muchos no comparten o entienden.