La junta directiva de la CEOE dará el miércoles el pistoletazo de salida a un nuevo proceso electoral que culminará en el mes de noviembre en unas elecciones para elegir presidente para los próximos cuatro años. En este órgano de dirección Antonio Garamendi comunicará de forma oficial que optará a un nuevo mandato y es muy previsible que sea el único candidato, aunque el ruido de fondo sobre una candidatura alternativa sigue sonando en la sede de Diego de León, 50. Para preparar la junta y también el comité ejecutivo, que tendrán lugar el mismo día, el presidente ha citado mañana a sus vicepresidentes que, de forma extraoficial, ya conocen sus intenciones. Pocos han puesto en duda en la organización que Antonio Garamendi (Guecho, 1958) volvería a presentarse a la reelección , pero durante meses se ha instalado en la patronal el runrún de que el empresario vasco esta vez tendría un contrincante. Todos los dedos han señalado al presidente de Fomento del Trabajo, Josep Sánchez Llibre, como el muñidor en la sombra de un frente opositor que plante cara al patrón de los patronos. Las fuentes consultadas por este diario dan certeza de que Sánchez Llibre lleva meses sondeando y buscando candidatos. El ‘número dos’ de Garamendi, Gerardo Cuerva, ha sido objetivo del catalán que, en varias ocasiones, le habría sondeado sobre esta posibilidad después de que el representante de las pymes se manifestara públicamente en desacuerdo con decisiones clave de la patronal, como el ‘sí’ a la reforma laboral. El descontento de algunos miembros de la dirección de la CEOE sobre la forma de proceder de su presidente estalló a finales del año pasado, cuando Garamendi puso su firma en la reforma labora l tras consultar a su comité ejecutivo y a su junta directiva y tras constatar cuatro abstenciones entre los suyos: la de la patronal madrileña CEIM, la de la catalana Fomento y las de las sectoriales Asaja (del campo) y Anfac (del automóvil). El malestar con la reforma firmada con el Gobierno también levantó ampollas en Cepyme, lo que no evitó que su presidente, Gerardo Cuerva, estampara su firma en el acuerdo sellado con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y los sindicatos UGT y CC.OO., y que votara a favor de la misma en los órganos de dirección. «Hay que distinguir; haber firmado un pacto no significa estar de acuerdo, al igual que cuando tienes que firmar un préstamo con un alto interés. La esencia de la reforma laboral creo que es una pena. No es la reforma laboral que España necesita. Ojalá hubiéramos hecho una reforma que mirara al futuro», se lamentó pocos días después de la firma Cuerva. En una entrevista reciente con ABC volvía a pronunciarse en la misma línea y aseguraba que «la reforma laboral no es la que hubiera firmado yo». La opción de Gerardo Pérez La estrategia con Cuerva no parece que haya llegado a buen puerto, lo que no ha arredrado al dirigente catalán, que no se resigna a dar un paso atrás en su movimiento para buscar contrincantes para Antonio Garamendi. Gerardo Pérez, presidente de Faconauto , es el último hombre al que habría sondeado el presidente de Fomento, según las fuentes consultadas, que recuerdan que Pérez fue uno de los más críticos con la reforma del mercado de trabajo. Faconauto no ocultó su rechazo a los cambios y alertó de que la norma tendría un impacto negativo sobre las pymes del sector. «Se ha perdido una gran oportunidad», llegó a decir. Infatigable adversario de Garamendi, Sánchez Llibre no se rendirá hasta el último segundo, insisten las fuentes consultadas, si bien también destacan que armar una candidatura requiere de mucho tiempo y también de muchos apoyos en una organización tan diversa, con múltiples organizaciones sectoriales y territoriales. Para reforzarse de cara a los comicios y también para evitar cualquier movimiento en su contra, el presidente de Fomento convocaba elecciones por sorpresa el pasado julio en su organización, en las que fue reelegido presidente. Los hombres de confianza de Garamendi dan por descontado que éste volverá a llevar las riendas de la CEOE durante los próximos cuatro años, un periodo que se prevé convulso, en el que también habrá elecciones generales. Los retos que se le presentan al nuevo presidente no son baladí, a las puertas de una recesión, en un contexto de precios disparados y de restricciones energéticas, con Putin cortando el grifo del gas a Europa de telón de fondo. Una tormenta perfecta en el que las empresas siguen sin oxígeno, asfixiadas por las facturas y costes y acorraladas por una política impositiva, en muchos casos, incompatible con la actividad. Como ya informó este periódico, pymes y autónomos ya han lanzado un SOS al Gobierno tras perderse más de 19.000 negocios en agosto, el doble que en 2019 y 2020, y ligeramente por encima de la registrada hace un año. Choques con Yolanda Díaz El momento en las relaciones entre la patronal y el Gobierno son de todo menos dulces. La política de subida de impuestos y de costes a la empresas ha sido mal encajado por estas, teniendo en cuenta, además, que el tejido productivo sigue luchando por recuperarse del golpe de Covid. El tope al precio de los alimentos auspiciado por la vicepresidenta Yolanda Díaz ha tensado más los ánimos, aunque finalmente no parece que vaya a prosperar, y tampoco ayuda la subida del salario mínimo por encima de los mil euros mensuales que ya está perfilando la ministra de Trabajo con los sindicatos. MÁS INFORMACIÓN Antonio Garamendi: «Topar precios suena a planificación soviética, va contra el libre mercado y empeorará el problema» La CEOE acusa a Díaz de interferir en el pacto salarial por forzar la revalorización del SMI Garamendi mostraba hace unos días en una entrevista con ABC su irritación con la vicepresidenta segunda después de que esta arremetiera contra los empresarios por bloquear la negociación colectiva, extremo que negó el presidente de los empresarios. El apoyo de Díaz a los sindicatos en sus demandas salariales y alentando las manifestaciones contra las empresas ha hecho más que empeorar las cosas, hasta el extremo de reclamar Garamendi en las páginas de este diario que la ministra de Trabajo se mantengan al margen de las negociaciones salariales. Sánchez Llibre y Pere Aragonés adrián quiroga Sánchez Llibre, la ‘operación desalojar a Garamendi’ y la alternativa de Cuerva La CEOE estampó su firma en la reforma laboral y se desató la tormenta. La decisión no fue bien encajada por algunos sectores, como el automóvil y el campo, y por organizaciones territoriales, como Madrid y Cataluña. Entendieron que la norma no cambiaba nada, que se estaba desaprovechando la oportunidad de ir un paso más allá y que, encima, se daba oxígeno al Gobierno, lo que tampoco gustó en el PP, entonces liderado por Pablo Casado, que dio por rotas las relaciones con el empresario vasco. Fue el caldo de cultivo para poner en marcha una operación para desbancar a Garamendi y el presidente de Fomento del Trabajo dio el paso con el apoyo de Casado, con el que ha tenido una buena relación desde los inicios de su carrera política. La crisis y su salida del partido no pararon la operación, aunque Josep Sánchez Llibre, a sabiendas de que no conseguiría los apoyos necesarios, se ha empeñado estos meses en buscar candidatos para competir con Garamendi. Varias veces, sin éxito, ha tentado al presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, muy crítico con la reforma firmada por CEOE, y su última baza es el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez. Casi nadie cree que prosperarán los movimientos.