Gavin Newsom, gobernador de California, se mete en la batalla cultural

Quedan varios meses para que Joe Biden cumpla solo dos años en la Casa Blanca. Pero EE.UU. vive en estado de agitación electoral continua y ya hay movimientos más o menos explícitos para mover el sillón al presidente demócrata o al que busca recuperarlo, Donald Trump. Uno de ellos lo protagoniza Gavin Newsom, el gobernador de California, del partido demócrata. Ya ha dejado claro que, pese a llevar las riendas del estado más poblado y potente de EE.UU., sus ambiciones van mucho más allá. En mayo proclamó que los demócratas necesitan instrumentar un «contraofensiva» en las guerras culturales e ideológicas que vive el país. Lo decía pocos días después de que se filtrara un borrador de la sentencia del Tribunal Supremo que acabó con las protecciones constitucionales del aborto –se dictó a finales de junio–, el giro conservador más evidente desde la mayoría de jueces republicanos conseguida durante la presidencia de Trump. Newsom advirtió que los magistrados no pararían ahí y que irían a por otros derechos, como el matrimonio entre personas del mismo sexo. «¿Dónde está el partido demócrata?», protestó. «¿Por qué no nos plantamos con más firmeza, con más decisión?». Estaba claro: Newsom veía hueco para colarse en el discurso nacional y lo aprovechó. Declaró guerras contra sus homólogos republicanos en otros estados, como Greg Abbott, en Texas, por una ley restrictiva sobre aborto que impide la interrupción voluntaria del embarazo en cuanto se puede detectar el latido de corazón del feto, hacia los seis meses de gestación. Atacó también a Ron DeSantis, gobernador de Florida, por la ley para prohibir la educación sexual y sobre identidad de género hasta tercero de primaria. En junio, anunció que combatiría también a Trump en su propio terreno, en su red social. « Acabo de registrarme en Truth Social, de Trump «; dijo sobre la compañía que creó el expresidente tras el veto que le impusieron Twitter y Facebook el año pasado. »Voy a estar ahí atacando las mentiras de los republicanos«. De forma más reciente, exigió a los grandes estudios que no trabajaran en estados donde se restringe el aborto o los derechos LBGTQ , una respuesta a la campaña de DeSantis contra Disney en Florida , después de que el gigante del entretenimiento criticara esa ley contra la educación sexual. No es que a Newsom le falte tajo en California, un estado poderoso, pero descosido por los problemas: sufre escasez de agua y precios energéticos disparados , con el galón de gasolina en algunos lugares a más de diez dólares este verano (el récord histórico de la media del país, batido este año, era de cinco dólares); no ha controlado una crisis creciente de personas sin hogar en ciudades como San Francisco o Los Ángeles, donde el crimen violento también se ha disparado y los servicios públicos están en decadencia. Una encuesta de ‘Los Angeles Times’ de este año mostraba que la mayoría de los votantes californianos –el 54%– considera que el estado va por mal rumbo. Y Newsom da la sensación de querer enderezar el del país. Al gobernador de California ya le empiezan a considerar como ‘un Ron DeSantis de la izquierda’. Ha ganado relieve a nivel nacional entre los republicanos por su ferocidad en las batallas culturales , dentro y fuera de su estado. En la temporada de primarias de este año ha hecho campaña para candidatos republicanos de otros estados e incluso se le llega a ver como una alternativa –o incluso una amenaza– al liderazgo incontestado de Trump en el partido de cara a las presidenciales de 2024. Newsom, ante un Biden que cada vez parece más débil, apunta a imitarle.

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Author: Pablo Perez