La democracia descansa en reglas básicas que no pueden obviarse

La sorpresa de esta semana: El intento de adjudicación de un nuevo sistema informático a ser utilizado durante el próximo proceso electoral. Un evento trascendental para la credibilidad de todo el proceso de elecciones en el país. No una decisión menor. Es el corazón de la credibilidad del sistema electoral guatemalteco. Antes, importaba menos, la credibilidad de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral -TSE- era inmensa, ahora ya es otro territorio bajo el control de los partidos políticos y de los actores cercanos al régimen. Por tanto, si se desea dar luz de alguna credibilidad y transparencia al proceso electoral de 2023, lo mínimo es convocar a representantes de la sociedad civil para acompañar todo el proceso de licitación de los sistemas para el conteo de los votos y para brindar la credibilidad, tan necesaria, al proceso electoral que se avecina.

Nadie en su sano juicio puede pretender encaminarnos a la situación de Nicaragua, un Estado que puede definirse de varias formas, menos como una democracia. Y Guatemala no puede permitirse el lujo de caminar en esa dirección. La conquista de la democracia en el año 1985, la capacidad de resolver diferentes desafíos políticos desde aquella época, manteniendo vigente la Constitución Política, de crear una firme confianza ciudadana en la transparencia de los conteos de votos y del respeto a la voluntad popular, no puede ser puesta en riesgo con un evento oscuro de adquisición de sistemas informáticos.

Esto significaría ponerle el tiro de gracia a nuestra debil democracia. No podemos permitirlo.

Es de reconocer las acciones adoptadas por 13 organizaciones sociales que denunciaron, el pasado jueves, las anomalías en el proceso de adjudicación y adquisición de equipo informático por parte del Tribunal Supremo Electoral. De acuerdo con la información recabada en medios de prensa, fue un proceso abierto por espacio de tan solo ocho días, con una amplia solicitud de requisitos para poder participar en la licitación y en un esquema realizado a toda velocidad, a pesar que se trata de la compra estratégica más importante del TSE. El proceso generá grandes dudas e intranquilidad con relación al próximo proceso electoral. Y no es aceptable que no se enmienden este proceso. Es importante resaltar lo que el columnista, Luis Figueroa, expresaba en relación a este tema: “no necesitamos resultados veloces y electrónicos, sino resultados confiables, transparentes, que respeten la voluntad de los electores”. No puede confundirse la importancia de tener sistemas más modernos y veloces, con arriesgar que su adopción no se realice en un entorno de transparencia y que brinde tranquilidad sobre la calidad e imparcialidad de los sistemas a ser utilizados. La democracia descansa en reglas básicas que no pueden obviarse, y el conteo de los votos es pilar fundamental de estas reglas. Al igual, lo son la libertad de expresión y la libertad de prensa.

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Author: Maria Suarez