La independencia

Por medio de nuestra independencia (la del 15 de septiembre y la del primero de julio), nuestros países aseguraron libertades democráticas. Pudimos ya comerciar libremente por el mundo, y no solo en forma monopólica con España. Nos dimos nuestra propia forma de gobierno (que fue federal, copiada de la de Estados Unidos). Ya no tuvimos que seguir dando cuenta de nuestros actos a la Corona hispana o a México, ni a nadie, y así sucesivamente. ¡Empezamos a ser dueños de nuestro destino! Nuestros gobernantes ya no vinieron de fuera, como fue el caso de Vicente Filísola (enviado por el emperador mexicano Agustín de Iturbide en 1822) o de los capitanes generales, que venían de España.

Por la independencia absoluta llegamos a la mayoría de edad. Guatemala se inventó y se proyectó en un proceso aún inconcluso, en constante rectificación histórica. En este sentido, la independencia es un fenómeno aún en marcha, para lograr que no sean otros los que piensen y vivan por nosotros y que nuestro país sea inclusivo, democrático, sostenible, solidario, con valores y principios, y de todos por igual. ¡Nuestros pensamientos deben ser propios y genuinos! Debemos de terminar de crear una patria en la que quepamos todos, que no sea monucultural, sino pluricultural e intercultural.

En nuestra historia republicana ha habido muchos traspiés. Pero estos no fueron generados por el hecho independentista concluido en 1823. ¡Con la misma independencia otra historia republicana hubiera sido posible! No obstante compartir una misma partida de nacimiento, los demás países centroamericanos tienen narrativas diferentes a la nuestra. Cada parcela centroamericana, una propia y distinta.

Costa Rica, que se emancipó con nosotros como parte de la Patria Grande, ha tenido un desarrollo cultural, económico, social, democrático, sostenible, diferente al nuestro y, en muchos aspectos, envidiable. Hoy Costa Rica genera toda su electricidad con fuentes renovables de energía. El país, en vez de deforestarse, se reforesta. Su cobertura forestal sobrepasa el 53 por ciento de su territorio. En 1948 abolió el ejército. Según la revista Forbes del primero de abril de 2022, la mejor universidad centroamericana está en Costa Rica (la segunda en Panamá y la tercera en Costa Rica). Tiene una democracia estable. Sin contar con los atractivos turísticos de Guatemala (Tikal, La Antigua o el lago de Atitlán), Costa Rica duplica el número de turistas que visitan nuestro país. Costa Rica triplica el PIB per cápita de Guatemala.

Entre tanto, en pleno siglo XXI, Nicaragua es hoy gobernada por un dictador psicópata, Daniel Ortega, al estilo de Estrada Cabrera y Ubico en Guatemala. En San Salvador, hay un bulevar llamado Los Próceres, en el que se encuentran bustos de quienes forjaron nuestra común independencia. En Guatemala, no podría haber un bulevar semejante sin que todos, al unísono, lo rechazáramos, y hasta vandalizáramos los bustos de los próceres. Por ignorancia histórica, hemos desarrollado una actitud completamente iconoclasta, la de acabar con todo y sumirnos en la nada, en el nihilismo. Cada país centroamericano escogió su propio rumbo republicano. Nada fue genéticamente generado por la independencia que tuvimos.

Por su importancia, reitero que la culpa de nuestros males guatemaltecos de hoy no radica en el tipo de independencia que tuvimos, sino en nuestra incapacidad de habernos manejado mejor durante nuestro periodo republicano. Este reto sigue vigente hoy, pues esta responsabilidad no ha caducado. ¡Con inteligencia podemos hacer un mejor país que nos abrigue a todos! Es más fácil echar la culpa de nuestros males a los demás, en vez asumir las propias responsabilidades.

Nuestra pésima infraestructura, el aumento ahora de la pobreza y desnutrición, de la impunidad y del saqueo de los fondos públicos no es culpa de José Cecilio del Valle o Pedro Molina, sino exclusivamente nuestra. En vez de seguir culpando a los demás de nuestras desgracias, asumamos con entereza nuestra responsabilidad. Un pensamiento para meditar en estos días de celebración del 15 de septiembre.

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Author: Maria Suarez