Cuando a don Alvaro Arzú y su mano derecha Fritz García Gallont se les ocurrió desmantelar el Ministerio de Comunicaciones comenzó esta debacle y mediocridad constructora. García Gallont pulverizó la obra pública a través de una gran cantidad de sociedades anónimas de fachada que tienen a ingenieros como firmantes de planos, al estilo de como operan las droguerías del país que abastecen al IGSS y al ministerio del ramo, es decir con comerciantes que contratan la firma de algún farmacéutico por allí.
Interesante sería hacer un estudio de los grados de calificación de todos los concejos municipales, y del funcionariado interno que forman parte de la región metropolitana.Miremos algunos casos paradigmáticos: De Neto Bran se menciona por ejemplo que cursó estudios de Publicidad y Ciencias de la Comunicación en la Usac. Pero no hay claridad si es titulado. Su mínima biografía lo acredita como comerciante, antes de involucrarse en política.
Con respecto al alcalde de Villa Nueva, Javier Gramajo, únicamente se presenta como un activista, un comunicador y un político. No se le conoce título alguno pese a que es uno de los funcionarios públicos con mayores ingresos, tema este que debiera manejarse por una escala meritocrática. Pero sigamos:
Pasamos ahora con Liz Medrano de Montiel, la sobrina de Arnoldo Medrano de la alcaldía de Chinautla, que en sus mínimas hojas de vida tan solo se publica que tiene carrera como funcionaria municipal y coordinadora de programas sociales del municipio. Es decir que, al no existir el tan recomendado servicio civil municipal, se sabe muy bien que tal jurisdicción popular ha estado al amparo de una administración tipo empresa familiar, al más claro equipo de las mercantiles de su tipo, y además con graves señalamientos —casi todos los más prominentes del clan han tenido entuertos legales—. Sigamos:
Wilton Berreondo, alcalde de la Municipalidad de Fraijanes, municipio que alberga las viviendas más encopetadas de la metrópoli, con condominios como Sausalito, en donde están las viviendas de millonarios conocidos. El mandamás edilicio de tal comarca es bachiller en ciencias y letras, y antes de llegar a la alcaldía era transportista en una línea de microbuses con su apellido. Una noticia de prensa relata que en dos años la Municipalidad de Fraijanes pagó al alcalde Q2 millones.
Y hablando de bachilleres, nos topamos que incluso el máximo representante tecnocrático de la infraestructura del país, el ministro de Comunicaciones, Javier Maldonado Quiñónez, carece de formación universitaria y como varios de su tipo publican su participación en cursitos de entes académicos de poco calado. La mayoría de los mencionados se autoproclaman: estrategas, comunicadores y cosas por el estilo.
Y para terminar con el alcalde Quiñónez, lo conozco personalmente por diferentes circunstancias y me consta que tiene un perfil ligado con administración de negocios y temas por el estilo. Se incorporó a la argolla de los Arzú debido a sus relaciones familiares con el clan, e hizo carrera pública, con el mayor empirismo desde 1998, sin parar.
Resulta ser entonces que las matemáticas, la física, la ingeniería, los planes de infraestructura, la obra de los cimientos de alcantarillado, colectores de gran calado y la propia sanidad pública andan por la improvisación completa: y los resultados están a la vista.
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