La Seguridad Social dará un plus a los beneficiarios del ingreso mínimo vital que busquen un empleo

El Gobierno trata de dar salida al embudo del ingreso mínimo vital (IMV), que ya perciben 500.000 hogares de los más de 800.000 previstos en un principio , y este martes ha lanzado un incentivo para la búsqueda de empleo para los beneficiarios de la prestación. Se trata de un plus que se recibirá si siendo beneficiario del ingreso mínimo se accede a un empleo, y busca precisamente que se continúe o inicie esa actividad laboral. En síntesis, se dará un pago extra sobre la cuantía ya percibida en concepto de IMV si se tiene un empleo, es decir, una especie de premio por la entrada al mercado laboral. Y se irá compensando a medida que mejora el puesto de trabajo, llegando a desplazar el IMV, que se dejará de percibir cuando el sueldo iguale su cuantía, quedando solo el incentivo al empleo como prestación. Esta ayuda extra, a la que el Ejecutivo ha dado luz verde en el Consejo de Ministros, entrará en vigor a partir del 1 de enero y la cuantía no será fija sino que variará en función de la composición del hogar del beneficiario del ingreso mínimo (la cuantía de la prestación oscila en función del número de miembros de la unidad familiar y si hay menores o no). Además, los primeros beneficiarios que tengan derecho a este incentivo para el empleo, el pago extra sobre el IMV, no empezarán a cobrarlo hasta mediados de 2023 , cuando la Seguridad Social tenga la información sobre las variaciones de renta de los beneficiarios y, más concretamente, de las rentas del trabajo. Este incentivo, más allá, estaba ya previsto en la ley del IMV que se auspició a marchas forzadas tras el estallido de la pandemia, si bien el Ejecutivo ha necesitado estos dos años para configurar la forma de cobro. A partir de ahora, una persona que venía percibiendo la ayuda asistencial podrá cobrar el propio IMV, su renta del trabajo y el incentivo por haber accedido a un empleo. Según apuntan fuentes de Seguridad Social , esta media «no tendrá coste fiscal, será neutro». Si bien, los técnicos reconocen que en un primer momento, el pago de este incentivo sí que supondrá un desembolso para las arcas del sistema. Aunque esperan desde el Ejecutivo que se pueda financiar con el dinero consignado para el ingreso mínimo vital en los Presupuestos Generales del Estado. Cabe recordar, que la incapacidad para desplegar la ayuda al 100% de sus posibilidades está dejando la mitad del dinero previsto sin desembolsar. Concretamente, a cierre del pasado 2021, el primer año completo de despliegue del IMV tras su aprobación en mayo de 2020, el Gobierno había ejecutado 1.900 millones de los 3.000 millones de euros presupuestados. Ya en su segundo año de vida, este mismo 2022 , la liberación del presupuesto parece avanzar a mejor ritmo. Hasta el mes de julio, la ejecución de recursos del sistema arroja que el 51% ya ha sido utilizado , casi 1.500 millones de euros de los 3.000 millones que se volvieron a fijar en las cuentas de este año. Según reconocen fuentes oficiales, la Administración está teniendo problemas para acceder a potenciales beneficiarios de la ayuda. Los expertos incluso señalan que posiblemente muchos de ellos no quieran entrar al canal reglado de la prestación al encontrarse en la economía sumergida . Y precisamente, esperan desde la Seguridad Social que este nuevo incentivo sirva para aflorar esas actividades informales, al estar ahora premiado el acceso al mercado laboral. En el medio plazo, el Gobierno espera que la medida no genere ningún coste fiscal sino que, al contrario, podrá generar ingresos, «ya que la cuantía del IMV baja al aumentar el salario de los beneficiarios y aumentan las cotizaciones a la Seguridad Social, al haber más horas trabajadas«, explican las fuentes oficiales. En concreto, estiman que por cada euro que cuesta el incentivo al empleo se recaudarán entre 1 y 3,5 euros. Acceso a la ayuda y cálculo de la cuantía No obstante, el acceso al plus por la búsqueda de empleo tiene ciertas limitaciones. El Gobierno revisa anualmente la renta de los beneficiarios para ajustar así la cuantía del IMV -cabe recordar que esta prestación es un complemento que se da a los solicitantes en función de sus situación familiar y que sirve para completar la renta de ese núcleo familiar hasta alcanzar un mínimo fijado por la Seguridad Social según la composición del mismo, por lo que no es una prestación similar en todos los casos-. De cara a conceder el nuevo incentivo al empleo , la Administración observará en ese análisis anual si el beneficiario ha experimentado un aumento de sus ingresos por rentas del trabajo. Solo pueden recibir el incentivo quienes ya estuviera percibiendo el IMV y si en ese año experimentan un aumento de ingresos por renta del trabajo, ya sea porque accede de nuevas al mercado laboral o porque mejora su sueldo -por cambio de empleo o por aumento de horas-. Lo recibiría durante un año completo, y al siguiente ejercicio se volvería a revisar. Si ya no se produce una nueva mejora o aumento de renta del trabajo, se dejará de percibir el complemento al IMV por tener un empleo. Fuentes del Ministerio calculan que 1 de cada 5 hogares que reciben el IMV podrían beneficiarse de este incentivo, es decir, unos 100.000 hogares del medio millón ahora cubiertos por la ayuda. La cuantía del incentivo dependerá de la composición del hogar, de la cuantía del incremento salarial y del tipo de movimiento. Así, las cuantías serán más altas para los hogares con menores a cargo, con especial atención a las familias monoparentales y en las que conviven personas con discapacidad. Además, al principio, el incentivo será mayor y, a medida que se produce el incremento de salario, el incentivo modera su crecimiento. Asimismo, la cuantía será más alta si la persona estaba fuera del mercado laboral y se incorpora a él, que en el caso en que ya estuviera trabajando. Ejemplo práctico Por ejemplo, una persona que vive sola y no ha tenido ingresos el año anterior recibe un IMV de 5.899,60 euros al año. Si al año siguiente, el Instituto Nacional de la Seguridad Social revisa la prestación y observa que ha tenido ingresos por valor de 1.000 euros, el IMV se reduciría en la misma cantidad, por lo que se quedaría con un IMV de 4.899,60 euros al año. No obstante, al aplicarse el incentivo al empleo, recibiría 1.000 euros extra que, sumado al IMV y a los 1.000 euros de su empleo, darían un total de 6.899,60 euros al año. De esta forma, la existencia del incentivo hace que esa persona no pierda en la prestación lo que ha ganado como ingresos del trabajo, y su renta total es siempre creciente por lo que le compensa trabajar. Noticia Relacionada seguridad Social estandar Si El ingreso mínimo vital solo cubre el 20% de familias en riesgo de pobreza en España Gonzalo D. Velarde Aun desplegando la prestación en su totalidad casi 600.000 hogares estarán en el límite de la pobreza, de los 1,3 millones en esta situación Además, puede darse la situación de que la persona supere los ingresos para percibir el IMV pero siga cobrando el incentivo. Por ejemplo, una persona que vive sola y no ha tenido ingresos el año anterior pasa a tener unos ingresos de 6.000 euros. Si no existiera el incentivo, dejaría de recibir el IMV, pero al aplicarlo, el incentivo sería de 4.147,31 euros, por lo que la renta de esa persona sería de 10.147,31 euros al año -concretamente hasta alcanzar un 70% sobre la cuantía de los ingresos garantizados para unidad familiar-.

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Author: Pablo Perez